martes. 20.10.2020 |
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Pilar Cisneros, periodista zamorana en ‘La Tarde’ de COPE: “Desde pequeña me gustaba escribir y contar cosas”

Pilar Cisneros, periodista zamorana en ‘La Tarde’ de COPE: “Desde pequeña me gustaba escribir y contar cosas”
Pilar Cisneros, periodista zamorana en ‘La Tarde’ de COPE: “Desde pequeña me gustaba escribir y contar cosas”

La periodista zamorana, vinculada a la Cadena COPE, presenta ‘La Tarde’ junto a Fernando de Haro.

Nacida en un pequeño pueblo de Zamora, Mahide, esta periodista lleva vinculada a la Cadena COPE desde 1995, donde ha desempeñado distintas responsabilidades. Ahora presenta ‘La Tarde’ junto a Fernando de Haro en un programa hecho como ella dice para la “gente-gente”. Convencida de que la pandemia ha dado un vuelco a nuestras vidas, quiere seguir acompañando a la gente desde la radio.

¿Por qué se hizo periodista?

Siempre quise ser periodista. Soy de un pueblo pequeño, de apenas 400 habitantes -aunque ahora con la despoblación serán menos-, y teníamos una panadería y un bar como negocio familiar. Allí nos criamos y trabajamos como se hacía antes, echando una mano desde pequeños. Me gustaba escribir, me gustaba redactar y contar cosas, y a partir de ahí siempre tuve el periodismo en mente.

¿Y la radio siempre le atrajo?

La radio sobre todo, porque además de esas ganas de contar cosas, de adolescente escuchaba mucha radio y mucha radio musical. Para mí era un mundo fabuloso, en los que se entrevistaba a artistas internacionales. Yo de hecho comencé en la radio musical, en Pozuelo de Alarcón, haciendo radio fórmula mientras terminaba los estudios en Madrid. A partir de ahí, excepto unas prácticas que hice en El Mundo en sus comienzos, el resto siempre ha sido radio. Luego también algo de televisión, pero la radio es lo que me apasiona.

La radio se ha revelado como una de las grandes aliadas de la gente durante esta pandemia por la compañía que ha hecho a mucha gente. ¿Cómo lo ha vivido?

Sin duda. La radio es muchas cosas: es información, por supuesto, y es información inmediata. Pero además la radio es sobre todo compañía, a todos los niveles. Te acompaña cuando informas, cuando entretienes… y en estos momentos difíciles más todavía. La radio te permite además hacer otras cosas. La televisión exige estar pendiente de la pantalla, pero con la radio puedes hacer otras cosas, y el acompañamiento es más intenso. En los momentos duros cumple esa función tan importante.

¿La pandemia ha cambiado la forma de hacer radio?

La radio evoluciona en función de cómo evoluciona la sociedad. No somos inmunes a lo que está pasando, influye todo lo que pasa y tu manera de comunicar también. Lo primero es informar con claridad, que es lo que la gente quiere, que le expliques las cosas bien, porque si no lo haces la incertidumbre va a más. Informar, explicar y quitar bulos, que hay muchos, es una labor fundamental.

Y en cuanto al acompañamiento es como todo, somos periodistas pero somos personas, y vivimos con las mismas sensaciones que quien nos está escuchando, con gente que tiene miedo a la enfermedad, que está atravesando problemas económicos, etc. y eso lo vivimos como periodistas y también como personas. Y en la radio eso no se separa. Los objetivos son los mismos: informar, entretener y acompañar, pero se va adaptando al momento, como ahora con el teletrabajo. La cadena ha hecho un esfuerzo enorme para que podamos emitir desde nuestras casas y tú no sepas si estoy en el estudio o en mi casa.

Una situación como esta lo cambia todo. Una situación que jamás habíamos vivido, te cambia como persona, te cambia como periodista, y cambia el medio en el que estás.

¿Cree que estamos viviendo unos años especialmente intensos informativamente hablando? Abdicación del rey, repetición de elecciones, moción de censura, una pandemia…

Cualquier periodo es interesante. Cuando estás metido en algo no tienes perspectiva. Hasta marzo es verdad que han sido acontecimientos importantes, va todo a una velocidad de vértigo y el momento en el que vives parece que pasan muchas cosas, pero cuando lo ves con perspectiva no tiene por qué ser diferente a otras etapas. ¿Pero esto? ¿Una pandemia? Esto sí es distinto. Quién se iba a imaginar que íbamos a vivir una cosa como esta, que está cambiando completamente nuestras vidas. Les ha dado la vuelta. Ya no puedes hacer lo mismo que hacías hace seis o siete meses. La forma de vivir ha cambiado y va a cambiar todavía, porque pensábamos que las cosas iban a ir mejor y mira cómo estamos. Para esto también hará falta perspectiva, pero necesitaremos muchos años.

Lleva desde 1995 vinculada a COPE, con distintas funciones, programas y en distintas franjas horarias. ¿En cuál se siente más cómoda?

Uno se siente cómodo en lo que está haciendo en ese momento. Cuando estaba haciendo el magazine de Madrid yo estaba feliz, cuando después estuve con César Lumbreras haciendo la tarde también. Luego pasé a hacer temas más informativos al mediodía y era algo que no había hecho y volví a aprender. Lo bueno de esta profesión es que el proceso de aprendizaje que te da poder ir pasando de un programa a otro e ir pasando etapas es buenísimo. Y ahora que he vuelto a hacer la tarde con Fernando de Haro me ha tocado volver a aprender.

Llevo años haciendo radio y nunca he sentido cansancio, ni aburrimiento. Y encima siempre tienes nuevos retos. Para mí es un privilegio que después de tantos años siga estando ilusionada con la profesión, emocionada con un programa nuevo, incluso cada temporada. Esa posibilidad de seguir aprendiendo y de afrontar nuevos retos que te da la profesión, y también esta casa, que todo hay que decirlo, me parece un privilegio. Yo no soy muy amiga de mirar hacia atrás, entonces donde estoy más a gusto es aquí, ahora.

¿Empatizar con la gente y sorprenderse son cualidades de un buen periodista?

Sin duda. Pero es que es muy fácil empatizar cuando estás entrevistando a gente. Nosotros estamos contando historias de la gente. Y si no te sorprendes y no tienes curiosidad por saber las cosas, no vales para esto. Es primordial.

¿La pandemia ha devuelto al periodismo a la información de cercanía?

Si me preguntas si la pandemia ha sido buena para la profesión creo que la pandemia no ha sido buena para nadie. A lo mejor se puede sacar alguna lectura positiva de lo que está pasando, afortunadamente los seres humanos tenemos que sacar algo bueno hasta de las mayores desgracias. Pero no creo que de esto se pueda sacar nada bueno, y en cuanto al periodismo creo que siempre hemos tenido que estar pegados a la gente y a la calle.

¿No cree que haya una pérdida de credibilidad en la profesión?

En general no. Pero en los últimos años han entrado una serie de factores que te exigen un mayor rigor, como las redes sociales. Con un tuit cualquiera te puede contar algo que está pasando en cualquier rincón, y te puedes preguntar para qué nos necesitan si ya cualquiera puede convertirse en periodista, pero esa es la diferencia. Estamos para comprobar la información, para transformar lo que se vuelca en redes y para eliminar bulos, para ofrecer siempre información veraz y contrastada. Y esa labor la hace un periodista. Si lo haces bien no tiene por qué haber una pérdida de credibilidad.

¿Dónde se ve en el futuro?

Me veo en la radio. Si algo nos ha dejado claro esta pandemia es que mirar a largo plazo está complicado. El ser humano no está preparado para el corto plazo, se nos dice que tenemos que vivir al día pero no poder planificar por no saber lo que va a pasar la semana que viene o dentro de un mes nos crea cierta desazón. Pero no nos está quedando más remedio que acostumbrarnos, en lo personal y en lo profesional. Así que hoy me veo en la radio. Ahora estoy a gusto haciendo La Tarde en COPE, y ojalá que dure muchos años, pero me gustaría verme haciendo radio. Yo la profesión la vivo muy al día, ilusionándome con cada cosa que hago y haciéndolo lo mejor posible. A partir de ahí, ya veremos.

Castilla y León siempre ha sido una gran cantera de periodistas.

Es verdad.

¿Por qué?

Pues no me lo había planteado. A lo mejor nos gusta mucho contar las cosas. Es verdad que a los periodistas nos gusta fijarnos en los de nuestro gremio, y muchos hemos salido de nuestros pueblos de Castilla y hemos emigrado a Madrid, lo que pone de manifiesto la despoblación, y por qué muchas provincias siguen perdiendo habitantes, especialmente la mía, Zamora, aunque eso es otra historia. Pero a lo mejor es que tenemos ese gen que nos gusta contar las cosas y compartirlas con los demás, esa empatía de la que hablábamos antes para ponernos en el lugar del otro. Quizá somos todos un poco cronistas en nuestra manera de ver las cosas. Algo habrá en nuestra esencia.


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