Un Zamora enorme sueña con todo después de vencer al Promesas ante su afición

Hubo que esperar hasta la segunda parte para que el Zamora pusiese la alegría en el marcador. Ante el Valladolid Promesas, los rojiblancos siguieron mostrando su buen hacer sobre el césped y la recompensa llegó en el 57’ con un gran zapatazo de Carlos Ramos desde fuera del área. Tanto al que se sumó el de Coscia en el 67’ para cerrar un partido que permite al Zamora soñar con todo en la última jornada.

Un Zamora enorme sueña con todo después de vencer al Promesas ante su afición

Lo comentaba al final del duelo un aficionado de los de siempre, de los del Ramiro, La Vaguada y el Ruta de la Plata. De los del barro de la antigua Tercera y de los de las mieles de Vallecas o Castellón. “Antes ya lo eran, pero después de este partido, equipo y míster de leyenda”. Era la reflexión de un socio de toda la vida cuando el árbitro pitaba el final del duelo y se consumaba la victoria del Zamora por 2-0.

Poco importaba la victoria, entre hermanos, de Unionistas de Salamanca al Burgos. La afición dejaba en un segundo plano el triunfo de Hernán Pérez (técnico de Unionistas) ante su hermano Michu (director deportivo del Burgos). Ese resultado hará que el Zamora llegue a la última jornada dependiendo de terceros. Pero a la hinchada poco el importaba tras decretar el final del duelo el árbitro en el Ruta de la Plata.

Un Zamora enorme había sometido al Valladolid Promesas, le había ganado por un corto 2-0 y se presentará en la última jornada con opciones matemáticas de clasificarse para las eliminatorias por el ascenso. Tendrá que ganar y esperar la derrota de Unionistas ante un Valladolid Promesas al que todavía le quedan opciones de play off.

Pero todo eso da igual. La afición vivió este domingo el momento. Ya habrá tiempo para pensar en lo que viene. Era el último partido en el Ruta de la Plata de esta temporada y la hinchada respondió. Alrededor de 1.900 personas alentaron a un Zamora superlativo, que volvió a vaciarse en el campo, que se dejó el alma con casi una decena de bajas por lesión y que además, por muchos momentos, hizo un fútbol brillante que levantó los ‘olés’ del respetable.

Era el último duelo en casa e ilustró todo lo bueno que está haciendo este año el Zamora. Unidad, solidaridad, lucha, esfuerzo… pero también talento, calidad y determinación. Dio igual que Samuel fuera el mejor de su equipo en la portería. En la primera parte, Dani Hernández y Escudero probaban con disparos lejanos a Samuel, que sacaba ambos balones, no sin apuros. Además, Coscia, con dos remates de cabeza en boca de gol, también se encontraba con la figura enorme de Samuel en portería. Por último, Piña también hizo emplearse a fondo a Samuel en un remate de tacón tras un centro lateral.

En el tramo final de la primera parte el Zamora estaba desatado, con llegadas y ocasiones muy claras, pero solo el acierto de Samuel impedía el gol. Con ese 0-0 se llegaba al intermedio, con la sensación de que Samuel estaba sosteniendo a su equipo en el Ruta de la Plata. Tras el paso por vestuarios la situación se mantuvo. Al Real Valladolid Promesas le costó tener profundidad, para transformar en llegadas claras su posesión.

A los diez minutos de la reanudación, el Zamora consiguió abrir el marcador tras mucho buscarlo. Fue a balón parado. Saque de esquina botado por Dani Hernández, pase raso a la frontal del área a Carlos Ramos, y libre de marca enganchaba un zapatazo que se colaba entre una maraña de piernas. Lejos de venirse arriba, el Real Valladolid Promesas seguía metido en una dinámica de incapacidad, mientras que el Zamora se crecía, alentado por su público. Y apenas diez minutos después del primero, llegaba el segundo para la escuadra de David Movilla. Coscia se encontraba un balón huérfano en el corazón del área y cabeceaba ante la salida de Samuel.

De ahí hasta el final, el Zamora se limitó a defender muy sólido y junto, cortocircuitando el juego de toque de un Real Valladolid Promesas que fue incapaz de encontrar claridad para tejer ni una sola jugada que acabase con un disparo peligroso entre palos. Los cambios poco cambiaron el duelo, y la victoria caía del lado local por 2-0. Un resultado que deja la tercera plaza del grupo por decidir en la última jornada.

Este Zamora, descendido a Tercera Federación para algunos en la jornada uno del campeonato, está a un partido de igualar su techo histórico. Una proeza se mire por donde se mire. Por eso la afición despidió con honores a todo el equipo al finalizar la contienda. El Reino y los anexos de Zorrilla dictarán sentencia en la última jornada, pero este Zamora ya es de leyenda.

Gracias por tanto, Zamora CF.

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