miércoles. 15.07.2020 |
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Zamora saluda de nuevo a la Asobal

Zamora saluda de nuevo a la Asobal
Zamora saluda de nuevo a la Asobal

El Balonmano Zamora MMT Seguros conseguía este domingo el triunfo en la gran final por el ascenso a la Liga Asobal. Los zamoranos se impusieron al equipo local, y gran favorito, Palma del Río, por un apretado 17-18 en una contienda en la que las defensas se impusieron a los ataques y los arqueros ofrecieron un clinic de intervenciones.
 

Jugaba el Balonmano Zamora en tierra de califas. Terreno hostil donde los haya, con una hinchada caliente y con todo en contra. Solo tenían su trabajo, su sacrificio, su fe, su tesón, su calidad y a un reducto de casi un centenar de valientes aficionados que confiaban en que la conquista sería posible. Para algunos estaba todo decidido a favor de un Palma del Río al que las apuestas le daban un 70-30 de opciones de ascenso. 

Pero el BM Zamora no sabe de imposibles. Y no lo sabe porque siempre cree. Cree hasta el final. Descendió hace dos temporada de Liga Asobal y al día siguiente ya creían en recuperar la categoría de nuevo. La campaña pasada, en Irún, caían en la gran final ante el anfitrión. Fue mejor, superior, se le dio la mano y la conjura era clara. Volver a creer en el ascenso. 

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Así iniciaba esta temporada. Con un equipo al que García Valiente siguió moldeando a su antojo. Lo hizo más serio atrás, más férreo defensivamente y aún más infranqueable en una portería que con Leo Maciel ha estado candada en casi cinco de cada diez lanzamientos esta temporada. No era una apuesta baladí. Era una apuesta a sabiendas que el rival a batir esta temporada era Palma del Río. Un oponente igualmente serio, con otro portero colosal y con un físico capaz de tumbar a varios equipos de la élite. 

La campaña sirvió como entrenamiento, como preparación. No fue el Balonmano Zamora más excelso de la historia en liga regular. Pero García Valiente siempre va un paso más allá. El técnico del MMT Seguros no pensaba en la liga doméstica, pensaba en la fase de ascenso. Y en las fases, cuando hay igualdad, no siempre gana el equipo con más talento o con más brillantez arriba. Los ascensos, salvo superioridad manifiesta, se fraguan desde atrás, y volvió a demostrarse. 

En la final, la salida del conjunto pistacho volvió a ser vertiginosa. Muro inquebrantable atrás y fluidez arriba. Pero Palma del Río, espoleado por su hinchada, levantó el 0-4 inicial y puso de nuevo las tablas con el 4-4. A partir de ahí, ningún equipo se distanció más de dos dianas. El cansancio hizo cometer fallos, los ataques no acababan en gol por ese punto exhausto de los jugadores y sobre todo por un nivel apoteósico de unos arqueros simplemente excelsos. 

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Palma del Río se iba al descanso venciendo por una diana. Era una ventaja exigua, pero su afición lo celebraba como una primera victoria moral. En la segunda mitad se agudizaron las virtudes y las carencias del primer acto. Mayor cansancio, más fallos, juego feo, porteros soberbios y los nervios a flor de piel. Ningún equipo se despegaba y se entraba en los últimos minutos con empate. 

Ahí, Zamora templó los nervios y Palma fue un querer y no poder. No podía estar sostenido eternamente en Manu López, y un contragolpe de Ceballos y un ataque en estático ponía una renta de dos goles a falta de un minuto que certificaba la victoria y el ascenso. 

El Balonmano Zamora está de nuevo en Asobal. Gracias al grupo, al trabajo y a que en este club todos suman. Llega el merecido premio. El año próximo, Zamora volverá a la élite.

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