El 15 de marzo de 2011 comenzó la guerra de Siria, tras seis años de conflicto y, a pesar de que hay pruebas abrumadoras sobre los crímenes de guerra y de lesa humanidad por todas las partes del conflicto, la comunidad internacional no ha conseguido la mínima rendición de cuentas.

“Esta impunidad permite que se continúen cometiendo graves violaciones del derecho humanitario, perpetuándose el ciclo de violencia. Ha llegado la hora de reclamar justicia para Siria, las víctimas y sus familiares”, explicaron desde Amnistía Internacional.

Las cifras que dejan estos seis años de conflicto sirio son escalofriantes: han resultado muertas entre 400.000 y 500.000 personas, de las cuales más de la mitad eran civiles; más de 8 millones se han visto obligadas a desplazarse de forma interna, casi 5 millones se han convertido en personas refugiadas, la mayoría mujeres y niños, y unas 75.000 han desaparecido de forma forzosa. Unos números que no dejan de crecer pues la guerra no cesa y nadie ha rendido cuentas por ello. 

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