martes. 17.07.2018 |
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Los alérgicos zamoranos vivirán una primavera moderada

Los alérgicos zamoranos vivirán una primavera moderada

Las previsiones son de una estación menos moderada que durante 2016. Sin embargo, la alergia al Cupressaceae que engloba a cipreses, enebros y sabinas, al Populus (chopos y álamos) alcanzaron el nivel moderado y alto en los últimos días en la povincia de Zamora. 

Aunque no lo parezca por el clima de la pasada semana, la primavera ha llegado y, con ella, la época de una mayor exposición de los alérgicos al polen, principalmente de las gramíneas. Estas son las que más problemas provocan a nivel estatal seguidas, por orden, del olivo, el ciprés, salsola, plátano de sombra y parietaria.

Eso sí, el Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica detecta que “los seis millones de alérgicos al polen de gramíneas se enfrentarán a una primavera menos intensa que la de 2016, a excepción de Extremadura”, según reveló esta semana el presidente de este Comité, el doctor Ángel Moral. 

La forma de llegar a esta previsión es la relación directa que existe entre las precipitaciones del otoño e invierno y los recuentos de pólenes de gramíneas durante la primavera. Aunque avisa que “en esta primavera la Agencia Estatal de Meteorología indica que probablemente las temperaturas alcanzarán valores superiores a los normales y que las precipitaciones serán inferiores que otros años; y esto podría adelantar a mediados de abril el inicio de la polinización de las gramíneas”.

La recopilación de estos datos, junto con otros factores climatológicos como la temperatura y la humedad, ha permitido establecer el nivel de intensidad de esta primavera de manera que se puede clasificar en muy leve, leve, moderada o intensa, según el número de gramíneas recogido. 

Nivel bajo en gramíneas en Castilla y León, de momento

En España se denota esta primavera cinco zonas, de manera que en la zona centro será moderada. Dentro de ella, incluso, en Salamanca se prevé que esté cerca de ser leve ya que el número de gramíneas recogidas está en 4.050 gramos por metro cúbico cuando el nivel moderado se encuentra entre los 4.000 y los 6.000. 

En la página de la Junta de Castilla y León, de momento se recoge un nivel bajo en gramíneas, situado entre 1 y 25 gramos por metro cúbico, y la previsión lo mantiene en este aspecto. Solo los alérgicos al tipo Populus, del chopo, y al Cuprassaceae, del ciprés, pueden tener algunos problemas en los próximos días debido a las previsiones moderadas y altas. 

Sin embargo, al igual que en el caso de las gramíneas, este pasado fin de semana también ha sido bajo en todos los tipos polínicos debido al clima invernal como Urticaceae, Platanus, Plantago, Cupressaceae y Rumex, mientras que es nulo en Olea, al igual que ocurre con la totalidad del resto de Castilla y León. De hecho, son bajas o nulas en todos los casos salvo en la zona de Ponferrada en el tipo Cuprassaceae. 

En el resto de zonas, por su parte, se prevé una primavera muy leve en Canarias, leve en el litoral mediterráneo y zona septentrional, y moderada en la zona centro y Andalucía. En lo que respecta a Extremadura, sin embargo, se esperan más de 10.000 gramos por metro cúbico tanto en Cáceres como en Badajoz, como ya ocurriera el año pasado en la primavera más intensa desde que se disponen datos en los últimos veinte años en la región. 

Incremento de casos

El cambio climático, apreciable en un invierno atípico de temperaturas frías alternas con otras más propias de la primavera y escasas precipitaciones, sumado a los efectos de la contaminación, está provocando un incremento de los casos de alergia respiratoria. El propio Ángel Moral explica que “el aumento de las temperaturas, de los niveles de CO2 y la sequía están cambiando la expresión de las reacciones alérgicas” debido a que los cambios meteorológicos está provocando una floración anterior y, por tanto, un alargue en su polinización.

El cambio climático, además, está provocando que se multiplique el CO2, que interviene en la fotosíntesis de las plantas y cuyo incremento favorece su desarrollo, y como consecuencia, un aumento en la producción de pólenes. “La repoblación forestal contribuiría a la disminución de CO2 pero aumentaría las concentraciones de pólenes”, añade el alergólogo. Además, los altos niveles de contaminación de las ciudades impulsan el fenómeno de inversión térmica que impide a los pólenes abandonar la atmósfera sobre las ciudades y aumenta el tiempo de exposición.

Por ello, la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica considera que deberían establecerse estrategias de otro tipo, como la vigilancia de los aeroalérgenos potenciando la ampliación de las redes aerobiológicas, desarrollando sistemas de alerta y gestionando el arbolado urbano. 

En palabras del doctor Moral, “los ayuntamientos deberían evitar la plantación en las ciudades de especies que han demostrado ser muy alergénicas, como ocurre con los plátanos de sombra, cipreses, olivos, y abedules. A la vez se deben realizar podas controladas en el invierno, previas a la floración, sobre árboles ya plantados, como los plátanos, lo que disminuiría la producción de flores y, como consecuencia, los niveles de pólenes”.

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