domingo. 20.05.2018 |
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Las piscinas privadas, un escenario de riesgo

Las piscinas privadas, un escenario de riesgo
Algunos de los riesgos en las piscinas y que en este verano más se están produciendo suelen darse en piscinas privadas, es decir, las de los hogares, las cuales inspiran siempre mayor confianza. Tres de cada cuatro fallecimientos se producen en estos tipos de piscinas. En ellas se registra un alto número de accidentes evitables, como resbalones, cortes y heridas; así como problemas de salud con alergias al cloro, lesiones dermatológicas o conjuntivitis y otitis.

En la mayoría de los casos son causa de despistes pero en muchos otros del incorrecto estado en el que se encuentran las piscinas, que no garantizan la seguridad necesaria, o de un incorrecto comportamiento de los bañistas.

Pero estos no son los únicos problemas que se dan en las piscinas, el más importante es el ahogamiento, fundamentalmente de los más pequeños. En España, existen más de un millón de piscinas residenciales y los expertos aseguran que un menor puede ahogarse en menos de 3 minutos en tan solo 20 centímetros de agua, sin que sus padres se percaten del accidente. Un estudio realizado muestra como el 70 por ciento de los ahogados son menores de 6 años.

Así, un tercio de las personas que son hospitalizadas por ahogamientos son menores de 14 años, según el Ministerio de Sanidad. Andalucía, la Comunidad Valenciana, Cataluña y Castilla León son las comunidades con mayor porcentaje de fallecimientos en niños de menos de 14 años por dicha causa, según el INE.

Con respecto a la prevención de estas situaciones, los expertos certifican que una vigilancia eficaz podría evitar el 90% de las muertes. Sin embargo, las clases de natación también son importantes para la reducción del riesgo entre uno y cuatro años, esta estrategia no debe reemplazar la vigilancia, el adecuado vallado de piscinas y los sistemas de flotación.

Muchos accidentes no se pueden evitar, en cambio otros, llevando a cabo una serie de medidas de precaución, sí que se pueden prevenir como las que expone la Campaña 2014 de la Asociación Nacional de Seguridad Infantil.

Estas precauciones consisten en: una vigilancia continua; la norma 10/20, es decir, mirar la piscina mínimo cada diez segundos y llegar hasta ella en menos de veinte segundos; evaluar riesgos, es decir, si el niño puede llegar solo a la piscina en un descuido; niveles de protección; aprendizaje y educación; disponibilidad de dispositivos de rescate; orden, es decir, alejar juguetes y elementos llamativos de la piscina y alrededores; drenajes; elementos de seguridad y emergencias.

Lo fundamental ante un niño pequeño en las piscinas es la vigilancia, "un niño no debe estar ni un segundo solo y tampoco con un menor, que se puede despistar un momento mientras el otro niño puede ahogarse", recuerda Óscar Vaquero, representante del Club Salvamento Dragones. "Es fundamental la vigilancia por mayores y que los niños comiencen a aprender a nadar cuanto antes", finaliza.

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