martes. 22.05.2018 |
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Berta Lorenzo: “Si las familias saharauis fueran petróleo o diamantes en vez de seres humanos, no estarían como están”

Berta Lorenzo: “Si las familias saharauis fueran petróleo o diamantes en vez de seres humanos, no estarían como están”
La situación que viven cerca de 300.000 personas en los campamentos de refugiados Tinduf, en la parte desértica del noroeste de Argelia, puede calificarse claramente de insostenible, aunque se viene prolongando desde hace casi cuatro décadas. El Aaiún, Smara, Dajla y Ausserd son los cuatro distritos que agrupan a un total de 25 campamentos de refugiados en los que la vida discurre con sensación de provisionalidad que se ha mantenido durante 40 años.

Mariví Barrios y Berta Lorenzo, de 48 y 37 años, dependienta y maestra de Educación Infantil, respectivamente, decidieron que querían hacer algo por esos menores cuyas vidas son tan difíciles, otorgándoles alguna oportunidad desde Castronuevo de los Arcos, al tiempo que denuncian la situación en la que un continente aprovecha la excusa de la crisis económica para seguir mirando hacia otro lado.

¿Cuándo se decidieron a acoger a niños saharauis dentro del programa Vacaciones en Paz?

(Mariví Barrios). En mi caso, yo llevaba bastantes años queriendo traer un niño saharaui pero no tenía la posibilidad porque mi casa era muy pequeña pero en cuanto tuve los recursos de poder hacer una casa mayor, a través de unos amigos que tenían un niño saharaui me fui animando y, a partir de ahí, me puse en contacto con la Asociación Zamora con el Sáhara. Entras en las asociación, empiezas a conocer a la gente, a saber un poco más del pueblo saharaui, que está tan necesitado, sobre todo los niños, porque los niños son niños en todos los sitios pero los niños de allí están mucho más necesitados porque no tienen país, solamente tienen familia.

A pesar de la era de la información, sigue habiendo un gran desconocimiento sobre el problema que viven los saharauis y España tiene mucho que decir al tiempo que Europa calla.

(M. B.) Es cierto. La situación se remonta hace casi cuarenta años. Mucha gente todavía recordará cuando hubo la Marcha Verde. Por aquel entonces, se estaba muriendo Franco y el Rey estaba ahí, que era Rey pero todavía no llegaba, y Marruecos engañó a la gente saharaui diciendo que iba a haber un referéndum. Franco se murió, el rey se lavó las manos y a toda esta gente el país de Argel les dijo que tenían una zona para que pudieran estar. Aquello es un pedregal, no hay un árbol ni un charco y hay un muro de 2.720 kilómetros, que hizo Marruecos, un muro de minas antipersonas y hay familias separadas: unas están en el Sáhara Occidental y otras están en los campamentos saharauis de Tindouf.

¿Cuánta culpa tenemos en España?

(M. B.) Bastante. La gente no sabe o no quiere saber. La gente no sabe que existe este muro. Todo el mundo conocía el muro de Berlín pero este es un muro mucho más problemático y, políticamente, no se adelanta nada. Porque hay muchos factores que están en contra de esta pobre gente.

¿Cómo se explica que se sepa tan poco pueblo saharaui, que está tan cerca?

(Berta Lorenzo) Pido perdón por si ofendo a alguien pero yo siempre he pensado que, si todas estas familias que están aquí de paso, porque llevan de paso casi 40 años, en vez de ser seres humanos fuesen petróleo, diamantes o algún mineral muy valorado, es muy, muy seguro que no estarían así. Ya habríamos construido puentes, acueductos, túneles… y se habría resuelto muchísimo antes.

¿Cómo se organiza la vida en la familia al incorporar por un tiempo a uno de estos niños?

(B. L.) Es fácil porque yo soy madre de dos niñas, que ya son mayores, y las trato como si fueran mis hijas. Entonces, el día a día es fácil, les enseñas lo mismo. Es cierto que ellos, con la edad que tienen, hay muchas, muchas cosas que desconocen y se las tienes que empezar a enseñar. A veces les tienes que tratar como a niños de dos años.

¿Cómo son los campamentos de Tinduf?

(M. B.) Aquello es… Llegas de noche. Los viajes se suelen hacer para que llegues de noche. Está estudiado para que, si es de día, no veas la pobreza que hay. Entonces, tú llegas de noche, te está la familia esperando, te metes en una jaima a dormir y cuando te levantas por la mañana y quieres ver todo lo que hay alrededor, pues ves que es una pena lo que hay alrededor porque no hay nada. Hay casetos.

¿Cuántas personas viven allí?

(M. B.) Unas 250.000. Ellos saben cuál es un campamento y cuál es otro. Los campamentos están prácticamente unidos. Está Hagunía, en El Aaiún, que es en el que estuvimos nosotros. Pero si te subes en un coche en Hagunía, cierras los ojos y vas 30 kilómetros en coche y los vuelves a abrir, es lo mismo. No sabes si estás en Hagunía o en Amgala o en Dchera.

¿Cambia a una persona esa experiencia?

(M. B.) Esto te cambia, por supuesto que te cambia. Cuando vuelves, ya no eres la misma persona. Aquella pobreza, aquella gente tan contenta, que están siempre bailando, siempre con una sonrisa… Aquello te cambia. Ellos no tienen nada y te lo dan todo.

¿Qué puede hacer quien quiera ayudar?

(B. L.) Realmente, es tan fácil, tan sencillo, se nos pone tan a la mano que, simplemente, es ponerte en contacto con la Asociación Zamora con el Sáhara. Tiene su sede en la calle Cuba, hay un teléfono de contacto, página en internet y Facebook. Es facilísimo y, simplemente, es tener ganas de compartir la experiencia porque es lo que decimos todas las familias: nosotros no les damos nada en comparación con lo que recibimos de ellos.

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