domingo. 24.06.2018 |
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Los nuevos contratos conllevan un 12% menos de ingresos que los firmados en 2008

Los nuevos contratos conllevan un 12% menos de ingresos que los firmados en 2008

Los expertos señalan que la mejora de las buenas prácticas de gestión empresarial permitiría aumentar la productividad y subir los salarios sin dañar la competitividad.

Los salarios se han convertido en un factor determinante en la fase de recuperación de la economía y la transformación del mercado laboral español. Por un lado, la devaluación de estos ha contribuido a mejorar la competitividad y facilitar los ajustes empresariales, pero por otro, afecta a amplios colectivos de trabajadores y supone un posible freno para una recuperación sostenida a medio plazo. El último número de Cuadernos de Información Económica, publicación editada por Funcas, examina diversos aspectos de los salarios durante la recuperación económica tanto de forma directa como en conexión con otras cuestiones como las exportaciones o el consumo.

Daniel Fernández Kranz analiza en su artículo los cambios en la distribución salarial y las características de los nuevos contratos de trabajo, dado que el mayor peso del ajuste ha recaído sobre los trabajadores que cambiaron de empleo entre 2008 y 2015. El autor señala que los nuevos contratos firmados en 2015 conllevan una reducción de los ingresos en términos reales del 12% en comparación con los firmados en 2008.

Esta menor remuneración no tiene que ver ni con la temporalidad (también existía antes de la crisis), ni con un supuesto sesgo hacia sectores de baja productividad. Las menores ganancias reflejan las nuevas condiciones del mercado de trabajo, que retribuye peor que antes el mismo tipo de empleo. Los jóvenes que se incorporan por primera vez al mundo laboral son los más perjudicados. Así, los salarios de los contratos de entrada firmados en 2015 acarrean una penalización de más del 14% respecto a los que se firmaban en 2008.

Vincular la evolución de los salarios a la productividad es una recomendación extendida para lograr mejoras salariales sin dañar la competitividad de las empresas. Pero la productividad también va ligada a la gestión empresarial. Rafael Myro y Javier Serrrano evalúan el efecto de las buenas prácticas de gestión de las empresas sobre la productividad y los salarios y concluyen que las empresas mejor gestionadas remuneran mejor a sus trabajadores y son más productivas.

Además, puede esperarse que el aumento final de los salarios, como resultado de las buenas prácticas de gestión, sea aún mayor como consecuencia del impacto indirecto de estas y la mejora de la productividad. Los autores apuntan las deficiencias de la gestión empresarial en España -el 72% de las empresas industriales sigue pocas o ninguna de las buenas prácticas de gestión- y sostienen que existe un importante margen de mejora en este aspecto, lo que abre una oportunidad de subir los salarios sin dañar la competitividad de las empresas.

Otros factores distintos al salario

El trabajo de Ramón Xifré abunda en la idea de que hay factores distintos a los salarios que determinan la competitividad de la economía, en este caso, del sector exportador. El artículo examina la evolución de los principales indicadores de competitividad de precios y costes en las cinco mayores economías de la zona euro -Alemania, Francia, Italia, España y Holanda- y la relación con el comportamiento del sector exterior. Concluye que el vínculo entre ambos indicadores parece bastante débil, lo que sugiere que existen otros factores, distintos del binomio precio/costes, más importantes para el crecimiento de las exportaciones.

De esta forma, subraya que las políticas de devaluación interna –basadas entre otras cosas en la reducción de los salarios- enfocadas a recuperar competitividad en países como España, tienen un límite, y recomienda que el foco de las políticas se desplace hacia el refuerzo de la capitalización de la economía y los incentivos y mecanismos de apoyo para que las empresas revisen su estrategia de exportación y pongan más enfásis en vender productos y servicio de alto valor añadido a mercados de alto crecimiento.

Crecimiento de los precios del alquiler

Paloma Taltavull explica las razones por las que los precios de alquiler están experimentando un fuerte crecimiento, lo que no ocurre con los de la vivienda en propiedad. La autora argumenta que la pérdida de capacidad de pago de los hogares españoles, entre otros factores por la evolución de los salarios, y las condiciones de financiación -aunque en suave recuperación- debilitan la demanda en propiedad a pesar de que sí está entrando demanda al mercado. Como consecuencia de todo ello, la mayor parte del acceso a la vivienda se produce en alquiler, lo que acelera los precios y altera el equilibrio de largo plazo con relación a los precios en propiedad. La solución a los fuertes crecimientos de los alquileres pasa por un aumento de la oferta siguiendo los principios del mercado.

Diana Posada y Daniel Fuentes analizan en su artículo la situación financiera de los hogares españoles, cuyo gasto explica cerca del 60% del aumento del PIB en los últimos tres años. En la actualidad el crecimiento del consumo supera al de la renta de los hogares y a diferencia de años anteriores en los que el incremento de la renta llevaba a un aumento tanto del ahorro como del consumo, en los últimos trimestres el incremento de la renta no está acompañado de un repunte del ahorro.

Así, la tasa de ahorro de los hogares bajó en el primer trimestre del año hasta el 7% de la Renta Bruta Disponible, sensiblemente por debajo del promedio histórico del 9,5% y del promedio del 12,3% de la eurozona. Entre los grandes países de la región, la tasa de ahorro de los hogares españoles es la más baja, lejos de la de los alemanes (17%) y de los franceses (14%), lo que sitúa a las familias españolas en una situación más vulnerable en el contexto actual de aumento esperado de la inflación y normalización de la política monetaria.

Digitalización del sector financiero

Finalmente, la digitalización del sector financiero español es el objeto de análisis del artículo de Santiago Carbó y Francisco Rodríguez, que resaltan la situación intermedia de España en el contexto europeo en cuanto avance de la agenda digital. Las proyecciones del Observatorio de la Digitalización Financiera (ODF) de Funcas apuntan a que en 2020 el 79% de los españoles realizará movimientos bancarios online en el ordenador, el 54% pagará facturas por esta vía y el 65% realizará transferencias bancarias.

Estas estimaciones sugieren la existencia de un cierto trasvase de inquietudes entre los usuarios de servicios financieros online, desde usos de consulta e informativos a usos más operativos que implican pagos o transferencias. Por otro lado, los usuarios de servicios de pago no bancarios Paypal, Amazon y similares- llegarán al 53% en 2020, lo que implica un reto competitivo para la banca.

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