La situación del ciudadano burgalés que viaja a bordo del crucero MV Hondius, donde se ha detectado un brote de hantavirus, continúa bajo seguimiento por parte de las autoridades sanitarias y gubernamentales. Tanto el delegado del Gobierno en Castilla y León, Nicanor Sen, como el consejero portavoz de la Junta, Carlos Fernández Carriedo, han trasladado un mensaje de prudencia y de confianza en los protocolos sanitarios previstos.

Sen garantizó la “seguridad sanitaria” del burgalés y aseguró que, una vez llegue a territorio español, “se le va a dar el tratamiento estipulado en cualquier protocolo”. Además, destacó que el Gobierno está preparado para afrontar este tipo de situaciones y afirmó que se prestará “toda la ayuda que se pueda prestar”.
El delegado del Gobierno recordó también que desde el Ejecutivo central se han explicado ya los medios previstos para la llegada de los pasajeros afectados y subrayó que el objetivo prioritario es garantizar la seguridad sanitaria.
Por su parte, el consejero portavoz en funciones de la Junta de Castilla y León, Carlos Fernández Carriedo, defendió que en cualquier decisión relacionada con el hantavirus deben prevalecer las “razones de salud pública”. Asimismo, señaló que aprecia una “cierta falta de coordinación” entre distintos miembros del Gobierno central respecto a la gestión de la situación.
Carriedo se refirió a la posibilidad de que los 14 españoles que viajaban en el crucero deban realizar una cuarentena obligatoria en el Hospital Gómez Ulla de Madrid o, por el contrario, puedan regresar a sus provincias de origen, entre ellas Burgos, donde reside uno de los pasajeros.
El portavoz de la Junta indicó que, cuando entran en conflicto el derecho a la salud pública y la libertad de circulación, podría ser necesario incluso un respaldo judicial para determinadas decisiones.
El consejero agradeció además la llamada realizada por el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, al presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, para informar de la presencia de un burgalés en el barco. Según trasladó el ministro, “parece que ningún español tiene síntomas”, aunque Carriedo recordó que el periodo de incubación del hantavirus puede situarse entre seis y ocho semanas.
En el caso de que el ciudadano burgalés finalmente regrese a la provincia, la Junta asegura que activará todos los protocolos sanitarios necesarios. Carriedo explicó que podrían adoptarse medidas de confinamiento, ya sea domiciliario o de otro tipo, dependiendo de los informes médicos individuales.

“Lo razonable es esperar”, resumió el consejero, insistiendo en que las decisiones se tomarán conforme a criterios científicos y sanitarios una vez los pasajeros sean evaluados en España.




