La brecha entre los resultados educativos del alumnado nacido en Castilla y León y el de origen migrante que estudia en la Comunidad se sitúa como la sexta mayor de toda España con 45,3 puntos, pero se reduce a casi un tercio, 16,1 puntos, si se descuenta el nivel socioeconómico.
Así lo refleja el estudio ‘La equidad educativa en España y sus comunidades autónomas’, elaborado por el Centro de Políticas Económicas del Esade y Save the Children sobre los resultados del informe PISA, que sitúa a Castilla y León entre las comunidades con mayor brecha entre el alumnado nativo y el migrante en comprensión lectora, con una diferencia de 45,3 puntos, diez más que la media nacional.
Castilla y León se coloca así, según los datos del estudio recogidos por Ical, en el sexto puesto con mayor brecha tan solo por detrás de La Rioja (61,4 puntos), Murcia (53,9), Galicia (48,3), Aragón (48) y Extremadura (47), y lejos de los apenas 20,1 puntos de diferencia que existen en Canarias.
No obstante, si se descuenta el nivel socioeconómico, es decir, si se elimina el efecto de la riqueza, la profesión y los estudios de los padres para ver así el rendimiento puro de los alumnos, la brecha en Castilla y León se reduce a casi una tercera parte, en concreto, a 16,1 puntos, aunque todavía en favor del alumnado nativo. En definitiva, aunque la condición de migrante lastra los resultados educativos, lo hace en mucha menor medida que el nivel socio-económico de las familias.
Con ese nuevo dato, la brecha en Castilla y León pasa a ser de las menores, con una diferencia con la media nacional de apenas siete décimas. La distancia entre los resultados del alumnado nativo y el migrante es, de hecho, solo más pequeña en Cantabria (14,9), País Vasco (13,5), Canarias (11,2), Asturias (8,4), Madrid (4,9) y Navarra, única comunidad donde los resultados de los estudiantes extranjeros en comprensión lectora son mejores que los del alumnado nativo.
El nivel socioeconómico marca hasta tal punto la diferencia entre los resultados del alumnado nacido en Castilla y León y el llegado de fuera de España que vive y estudia en la Comunidad, que la divergencia de tener en cuenta a restar este factor es la tercera mayor del país, con 29,2 puntos, solo por detrás de Navarra, donde la diferencia es de 33,2 puntos, y de la Comunidad de Madrid, con 29,7 puntos de distancia en función de si se tiene o no en cuenta el nivel socioeconómico de los alumnos.
Distancia que crece en tres años
No obstante, tal y como señala el informe del Centro de Políticas Económicas del Esade y Save the Children, recogido por Ical, que la brecha sea comparativamente pequeña, una vez descontada la diferencia de nivel socioeconómico del alumnado, no significa que se esté cerrando. De hecho, se ha duplicado, tanto en España como en Castilla y León, con respecto al informe PISA de 2022.
Así, en el caso concreto de la comunidad castellana y leonesa, la diferencia en la puntuación en comprensión lectora entre el alumnado nativo y el de origen migrante, descontado el nivel socioeconómico, ha pasado de 7,7 en 2022 a 16,1 en 2025. Un crecimiento similar al del conjunto de España, donde la distancia entre estudiantes nacionales y los nacidos fuera del país pasó de 7,4 puntos a 15,4 en los tres años transcurridos desde el anterior informe PISA.
La diferencia se incrementa en más de la mitad de las comunidades autónomas, siendo especialmente acusada en Andalucía, que pasa de una distancia de 7,1 puntos a favor del alumnado migrante a una de 21,5 puntos en favor del nativo, o la de La Rioja, donde la diferencia se dispara desde los 7,6 puntos de 2022 a los 36,9 de 2025.
En el lado opuesto se sitúan Asturias, País Vasco y Madrid, que reducen de manera significativa la brecha entre nativos y migrantes desde el anterior informe PISA, una vez descontada la diferencia de nivel socioeconómico de su alumnado. En concreto, la región del Principado pasa de 19,7 a 8,4 puntos de distancia, Euskadi reduce la diferencia de 20,7 a 13,5, y en Madrid pasa de 11,4 a 4,9.



