Castilla y León cerró septiembre con un comportamiento climático muy alejado de los valores habituales para esta época del año. El mes fue "extremadamente cálido", con una anomalía de 3,4 grados respecto al valor medio de septiembre, según los primeros datos del balance mensual difundidos por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).
El calor se acompañó además de una notable escasez de precipitaciones. Septiembre tuvo carácter "muy seco" y acumuló un déficit del 66 por ciento respecto al valor medio para este mes.
Los datos de septiembre prolongan así un comportamiento térmico excepcional que ya había marcado buena parte de 2026. Aemet señaló en su balance del verano que las condiciones propias del verano se extendieron durante cuatro meses, desde la segunda quincena de mayo hasta la primera de septiembre, un periodo más allá de los límites habituales de la estación.
De hecho, entre el 2 y el 7 de septiembre se produjo una nueva ola de calor, la quinta registrada este año en España, que afectó a 16 provincias y prolongó el episodio de temperaturas extraordinariamente elevadas iniciado durante los meses de verano.
El contexto previo había sido especialmente cálido. El verano de 2026 fue el más cálido de la serie histórica española, iniciada en 1961, con una temperatura media en la España peninsular de 24,5 grados, 2,4 grados por encima del promedio del periodo 1991-2020. También fue un verano muy seco, con unas precipitaciones equivalentes al 56 por ciento de lo normal.
La evolución de las precipitaciones también había dejado señales especialmente significativas durante el verano. Julio fue el mes más seco de la serie histórica, con solo 4,3 litros por metro cuadrado de precipitación media en la España peninsular, equivalente al 26 por ciento del valor normal.
Con septiembre ya cerrado, Castilla y León afronta ahora el inicio del otoño después de un periodo marcado por la persistencia del calor y la escasez de lluvias.



