Las lluvias previstas para estos primeros días de octubre apuntan a un inicio de la campaña micológica en Castilla y León mejor que el de 2025, que fue una de las peores temporadas desde que Cesefor puso en marcha su red de parcelas de muestreo. El programa de micología de Castilla y León (Micocyl) vincula estas perspectivas a la recuperación de la humedad de los montes, aunque advirtió de que la producción arrancaría de forma desigual por las diferencias en las precipitaciones acumuladas durante el verano.
Los recolectores ya recogen huevos de rey (Amanita caesarea) y los primeros boletus (Boletus edulis) en puntos del norte de la Comunidad, en las provincias de Palencia y León. Micocyl situó hacia el puente del Pilar la posible aparición de setas en más montes que recibieron lluvias estivales, mientras que en las zonas donde el agua llegó más tarde previó una espera mayor. “Los hongos suelen necesitar entre dos y tres semanas desde que el suelo recupera la humedad para fructificar en cantidad”, explicó.
Las tormentas más intensas del verano se concentraron en el norte y el oeste de Castilla y León, frente a otras zonas que apenas recibieron precipitaciones. A esta distribución irregular se sumó una segunda mitad de septiembre con temperaturas elevadas para la época y escasas lluvias en numerosos puntos.
El pronóstico recogido por Micocyl contempló un cambio con la llegada de octubre, tras el paso de un frente atlántico y la formación de una vaguada, con una posible DANA al oeste peninsular. La previsión apuntó a chubascos y tormentas, un descenso de las temperaturas hasta valores más propios de estas fechas y precipitaciones superiores a las habituales hasta el día 12, aunque repartidas de manera irregular.
Para octubre, noviembre y diciembre, Micocyl trasladó la previsión de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), que otorgó una probabilidad alta a las lluvias por encima de lo normal en el noroeste y el centro peninsular, con una señal más clara en Castilla y León, y muy alta a unas temperaturas superiores a las habituales. La entidad condicionó una posible prolongación de la temporada a la continuidad de las precipitaciones y a la ausencia de heladas tempranas.
Micocyl también alertó, según recogió la Agencia Ical, de la creciente escasez del huevo de rey durante los últimos 25 años, que relacionó con la desaparición de masas de roble y castaño y con el abandono del pastoreo y de otros aprovechamientos forestales. La expansión de zarzas, escobas y espinos en los claros impidió que el sol calentara el suelo como necesita esta especie, propia de espacios abiertos y soleados.
Además, identificó como principales zonas productoras los castañares de León, Zamora, Salamanca y Ávila, además de los robledales de quercus pyrenaica y los encinares de Burgos, León, Palencia, Zamora, Salamanca y Ávila. También explicó que las mejores fructificaciones se producen cuando una tormenta enfría un suelo previamente calentado y destacó la conservación de esta seta en montes con pastoreo, recogida de castañas o cortas de leña que mantienen abiertos los claros.
Asimismo, advirtió del riesgo de confundir los ejemplares cerrados con la oronja verde (Amanita phalloides), una seta mortal. Micocyl recordó que la normativa autonómica prohíbe recoger el huevo de rey cerrado y exige que presente la volva completamente abierta y el anillo roto. Ante cualquier duda, recomendó dejar el ejemplar en el monte.
Seguimiento
Cesefor mantuvo, con el apoyo de la Junta, una red de seguimiento de la producción micológica mediante parcelas permanentes y recorridos por las principales masas forestales de Castilla y León. Durante los periodos de mayor fructificación, los técnicos realizaron muestreos semanales para identificar y pesar las especies de interés socioeconómico.
Estos datos permitieron estimar la producción y conocer la composición de especies en los principales ecosistemas productores, comparar la evolución de la campaña con temporadas anteriores y orientar la gestión del recurso.



