La iglesia de San Antolín acogía esta tarde de domingo las II vísperas de Pentecostés y la celebración de la misa que servía como preámbulo al rito de entrada de nuevos hermanos a la cofradía de la Virgen de la Concha.
Publicidad
Publicidad
Una salve rociera fue el intermedio entre la celebración más litúrgica y la imposición de medallas a los 30 nuevos hermanos y hermanas que ya forman parte de la Cofradía.




