Como cada año, los hermanos de paso de la Elevación de la Cruz se reunieron en la ermita de Valderrey para disfrutar de una jornada de convivencia en compañía de sus familiares y seres queridos. Un encuentro que volvió a poner de manifiesto los fuertes lazos de amistad, hermandad y cariño que unen a todos los integrantes del paso.
Durante la jornada, los hermanos pudieron compartir momentos de alegría junto a sus familias e hijos, algunos de ellos considerados ya como los futuros cargadores de la Elevación. Una muestra más de cómo esta tradición se transmite de generación en generación y de cómo el sentimiento hacia el paso continúa creciendo entre los más jóvenes.
Uno de los momentos más especiales y emotivos del día fue la celebración de la jubilación de Ángel Calabuig, hermano de paso que pone fin a sus 20 años bajo los banzos de su querida Elevación. Sus compañeros quisieron acompañarlo en este momento tan significativo, reconociendo todos los años de dedicación, esfuerzo y cariño que ha entregado al paso.
La emoción también estuvo presente cuando el jefe de paso, Manuel Ramos, tuvo un detalle con todos los hermanos. Como recuerdo de la jornada, les hizo entrega de un pin del paso y de una fotografía de grupo correspondiente a la última procesión extraordinaria, un gesto que fue recibido con gran ilusión por todos los presentes.
La convivencia transcurrió entre conversaciones, risas y numerosos momentos compartidos, en un ambiente marcado por el cariño y el compañerismo. Una jornada que volvió a demostrar que, más allá de los momentos de procesión, los hermanos de paso forman una verdadera familia unida por una misma devoción y por el amor incondicional a la Elevación de la Cruz.
"Sin duda, fue un día lleno de emociones y recuerdos que quedará en la memoria de todos los asistentes, reflejando una vez más la amistad, el respeto y el fuerte vínculo que existe entre los hermanos de paso," aseguran desde la Cofradía.




