Dulzainas, flautas, tamboriles, gaitas y otros instrumentos acompañantes resonaron con fuerza esta tarde en el Teatro Ramos Carrión con la celebración del concierto de fin de curso de la Escuela de Folklore de Zamora.

Decenas de asistentes pudieron disfrutar desde el patio de butacas del talento de más de un centenar de alumnos que aprenden en este centro, a la vez que ayudan a que el patrimonio musical de la provincia perdure con el paso de las generaciones.
Los jóvenes estudiantes, junto a los profesores del centro, mostraron al público el trabajo desarrollado durante el curso académico, además de las habilidades adquiridas gracias a un proceso formativo exigente que convierte a esta Escuela en un referente en la enseñanza y preservación de la música tradicional zamorana.
Y es que su labor no se centra únicamente en la formación musical, sino en la recuperación, conservación y difusión del patrimonio etnográfico de la provincia. De este modo, la Escuela de Folklore facilita el acceso a la cultura popular tanto a niños y jóvenes como a personas adultas interesadas en este ámbito.
Este centro está gestionado por el Consorcio de Fomento Musical de Zamora, cuya actividad se extiende a otras escuelas comarcales como las de Benavente, Puebla de Sanabria, Tábara, Toro, Alfoz, Fermoselle, Bermillo de Sayago, Fuentesaúco y Trabazos de Aliste.




