La devoción de Zamora por su patrona volvió a quedar demostrada en la procesión que llevaba a la imagen de la Virgen de la Concha hasta la iglesia de San Vicente, bajo un ambiente marcado por la fe y la emoción de volver a ver a la imagen sagrada de la patrona zamorana desfilar por las calles de la ciudad.
Este itinerario religioso, que se coloca como uno de los puntos clave de las fiestas patronales de este mes de septiembre, vuelve a celebrarse tras dos años de parón provocado por la situación de pandemia. Ello no hacía sino marcar simbólicamente el final de una oscura época en la que los eventos de estas características se han visto reducidos al mínimo, o directamente suprimidos. Zamora volvía a rendir así su pleitesía a la Virgen de la Concha en las fiestas que llevan su nombre. Si bien esta imagen de la Virgen de la Concha ya había vuelto a ver la luz del sol, esta era la primera ocasión que lo hacía en sus fiestas patronales en la época post pandemia.
Tras el rezo del rosario a las 19:30 horas, decenas de fieles acompañaron a la patrona en el recorrido, que comenzó en torno a las 20:00 horas en la iglesia de San Antolín. Desde allí, continuó por Costanilla de San Antolín, calle del Riego, Plaza de Santiago el Burgo, Santa Clara, Plaza Sagasta, Plaza Mayor y la Plaza del Fresco para concluir en la iglesia de San Vicente con el canto de la Salve.



