Zamora volvió a echarse este sábado a las calles para acompañar a la Cofradía de Jesús Nazareno Vulgo Congregación en una procesión extraordinaria organizada con motivo de su 375 aniversario, una cita histórica que reunió a cientos de personas en el centro de la capital. La Plaza Mayor y las calles adyacentes comenzaron a llenarse de público antes de la salida en una tarde marcada por la devoción, el inconfundible sonido de las bandas y la emoción de volver a contemplar, apenas mes y medio después de Semana Santa, a los pasos.

A pesar del calor y la sensación de bochorno que por momentos parecía anunciar tormenta, el tiempo terminó respetando una celebración muy esperada por los cofrades. Decenas de hermanos y damas participaron en un desfile que recorrió los enclaves del casco histórico de la ciudad: desde Ramos Carrión hasta la Plaza de la Catedral, pasando por Viriato, la Rúa de los Francos o la Plaza de los Ciento, en un ambiente solemne y de gran expectación.
Uno de los grandes atractivos de la procesión fue el despliegue musical, con más de una decena de bandas llegadas desde distintos puntos de España y Portugal acompañando a los pasos durante el recorrido. Las emocionantes melodías resonaban en las calles ante el silencio de los devotos, dejando bonitas estampas en lugares emblemáticos de Zamora.
La Plaza de la Catedral acogería, al final del recorrido, la misa de acción de gracias presidida por el obispo de Zamora, Fernando Valera, en uno de los actos centrales de la celebración. Tras el acto religioso, la procesión emprende el camino de regreso hacia la Plaza Mayor, donde los pasos protagonizan otra de las imágenes de la jornada con la reverencia a la Virgen de la Soledad, poniendo el broche a una cita marcada ya para siempre en el calendario de la cofradía.
En el apartado de incidencias, una persona tuvo que ser atendida por los servicios de emergencia tras sufrir un desmayo debido al calor mientras presenciaba la procesión. Según las autoridades, el afectado pudo recuperarse en el lugar y el incidente no revistió mayor gravedad.




