Daba igual el disfraz o el tema musical. Lo importante era divertirse y los miles de participantes repartidos en los más de veinticinco grupos que cubrían el recorrido no pararon de bailar desde el inicio del desfile hasta la llegada a la Plaza Mayor. Piezas de ajedrez, pájaros exóticos, peces, galletas, palomitas, fuentes, piruletas, indios o egipcios. Los disfraces ponían el color y la música empujaba a todos los zamoranos a mover el cuerpo con el paso de todos los participantes.
En las aceras, miles de personas también ataviadas con disfraces. Niños, jóvenes y no tan jóvenes se sorprendían con la complicación de algunos disfraces que portaban los participantes del desfile. Así, entre grupo y grupo, y canción y canción, se pasaron las dos horas del cortejo, tiempo que tardaron en cubrir el recorrido todos los grupos para finalizar con una sesión de baile en la carpa de la Plaza Mayor.
El de este domingo era el primero de los dos desfiles que están programados en el calendario de actividades del Carnaval. La segunda oportunidad de ver la originalidad de todos los disfraces y las carrozas llegará el martes, cuando a las 20.30 horas arranque de nuevo el cortejo en Cardenal Cisneros para acabar en la Plaza Mayor y dar por finalizado el periodo carnavalero.



