El cuadrangular de Toro sirvió a Balta para sacar las cosas todavía a mejorar, pero también para captar muchas cosas positivas. De hecho, el equipo siguió transmitiendo buenas sensaciones que deparan un crecimiento y una conjunción cada vez más evidente. La mejor noticia, sin duda, fue la presencia de Aarón Aguado en el once inicial ante la Toresana. El pequeño de los Aguado se mostró con muchas ganas, intensidad, y sabiendo que tiene que recuperar terreno después de casi un mes de lesión que no le ha permitido vestirse de corto en ningún amistoso. Su relación con David Álvarez fue aparentemente buena, lo que le ofrece más alternativas a Balta.
Además de Aarón Aguado, el torneo sirvió para ver el potencial del ariete David Álvarez. El ex jugador del Caudal fue asistente en el primer encuentro y goleador en el segundo. En ambos partidos se mostró rápido, habilidoso, valiente en el uno contra uno y un peligro constante a la espalda de la defensa. Su gol ante el GCE Villaralbo, con robo en el centro del campo, carrera hacia la portería, recorte al meta y gol ilustró a la perfección sus cualidades.
También fue positiva la evolución de Josema en el centro de la defensa, el crecimiento de Juanan en el centro del campo, la posibilidad de que Carlos Valverde ocupe la medular y el olfato goleador de Ioritz (que hizo dos de los cinco goles). Además, Manu Moreira y Rubén Moreno mantuvieron su línea positiva de los últimos choques.
Por tanto, sensaciones muy positivas para un Zamora que con este cuadrangular despide los partidos de pretemporada y ya comienza a preparar el debut liguero ante la Gimnástica Segoviana. A la par que en la preparación de ese partido, Balta también tendrá que trabajar en la recuperación de jugadores lesionados como Vilchez, Nata o Andoni, que serán importantes en el inicio liguero ante la escasez de efectivos en la plantilla.



