El hotel Meliá Horus de la capital se convirtió este sábado en la meca del futbolín. Un deporte que algunos llaman el de "los nostálgicos" pero que ha dado cita a centenares de jugadores de toda España con motivo del VII Open de Castilla y León. En este 2017 se cumplen ochenta años desde que el conocido Alejandro Finisterre comenzará a darle vida al fútbol a pequeña escala inspirado por el tenis de mesa. Y pese al tiempo transcurrido, Zamora ha sido testigo de las grandes pasiones que levanta este deporte afincado en bares de toda España pero con un gran nivel competitivo tal y como han demostrado los centenares de jugadores que se han acercado este sábado hasta la capital.
Este sábado se han dado cita aquellos jugadores competidores de la categoría Movimiento.Una modalidad en la que los jugadores en posición de delantero pueden efectuar jugadas. Opción distinta a la que se vivirá el domingo donde se cambiará de categoría a Parado, añadiendo la dificultad de no poder concluir jugadas ayudadas por el movimiento de la línea delantera de las mesas futbolísticas.
Desde la mañana del sábado han comenzado las jornadas clasificatorias del torneo por grupos para conocer a aquellos que se clasificarán y optarán a batirse por conseguir los mejores puestos. Intentando así, alzarse con la victoria que el año pasado recayó en tierras gallegas, cuna del inventor del futbolín muy apegado a Zamora por su labor documental de la poesía de León Felipe.
La competitividad, teñida de un compañerismo y una deportividad patente, ha sido la protagonista de la jornada matinal de esta edición del Open de Castilla y León dónde se han dado cita deportistas de todo el territorio español. Un fiesta del deporte que se prolongará durante el fin de semana que se cerrará con el reconocimiento de los mejores deportistas de una práctica que pese augurarse su sitio en la memoria ha quedado reflejado que en Zamora el futbolín esta más vivo que nunca.



