No ha sido un comienzo de temporada fácil para el Balonmano Zamora. Tras tocar el cielo la temporada pasada con el ascenso, la nueva categoría se ha convertido en una tempestad frente a la que reman contra viento y marea. Con una victoria, un empate y cuatro derrotas en este balance inicial, los pistachos saben que los resultados no son los deseados, pero también confían en el crecimiento sostenido que la plantilla tiene partido tras partido. Una evolución que acabará dando sus frutos.
Este sábado, a partir de las 20:00 horas, el BM Zamora recibe en el pabellón Ángel Nieto a los navarros del Anaitasuna, situado en la tercera posición de la tabla. Un equipo integrado por grandes nombres y con expectativas que miran hacia el ascenso a Asobal, pero que no es invencible.
"Son terrenales. Han perdido con Oviedo, han perdido con Huesca... son de carne y hueso", exponía este jueves en la previa del partido el entrenador pistacho Felipe Barrientos. Los guerreros de Viriato tendrán que ser capaces de romper el ritmo rápido y dinámico de los pamploneses, un juego sencillo pero efectista con el que han logrado cuatro de seis posibles victorias.
La plantilla zamorana sabe que será un partido exigente, pero cuenta con el apoyo de su afición y el rodaje y conocimiento que aporta la experiencia de los anteriores partidos. Una oportunidad única para tumbar a uno de los grandes rivales en casa y ganar posiciones en la clasificación.



