La sede central de Caja Rural abría sus puertas este jueves a la presentación del convenio de colaboración de la entidad financiera con el Zamora Club de Fútbol, a las puertas de un nuevo inicio liguero para la familia rojiblanca abanderada con la espiga dorada.

El director de Caja Rural, Cipriano García, ha catalogado este día “como cotidiano”. Y es que aunque cada año es noticia, ya son 34 años de hermanamiento en pro del club. “A todos los inversores que llegan a Zamora hay que recibirlos con gratitud”, aseguró García, manifestando que aunque la familia Páez llegó en un momento “extraño del club”, han acreditado con creces su esfuerzo e ilusión por el club.
El presidente del club, Javier Páez, ha constatado el “agradecimiento” a Caja Rural por todas las “facilidades dispuestas” para la compra y el desarrollo del día a día del club. “El proyecto deportivo va encaminándose y la caja nos hace más fuerte y está dispuesta en todos los ámbitos”, destacando además el “trabajo de todos y cada uno de los empleados”.
Haciendo balance de estos tres años y con la temporada a las puertas, Páez ha destacado las “ganas” de que el balón eche a rodar, mostrándose además “muy contento” por la confección y la planificación del club en un año en el que destaca “la juventud” de una plantilla “con pierna, ambición y ansias de crecimiento”.
No todo han sido palabras positivas en boca de Páez, ya que ha calificado de “flojita” la campaña de abonados, atendiendo a “todo lo que se ha vivido en el play off porque fue una absoluta locura”. “Yo veía el ambiente y pensaba, esto es un equipo de segunda con más de 10.000 personas en el estadio”, afirmó, al tiempo que aseguró que se tuvo que mentir en las cifras.

Páez apoyó “esa decepción” en la comparativa con el ambiente vivido en la fase de ascenso y los casi 5.000 abonados conseguidos solo hasta la fecha, porque “gente hay”, concluyó sin perder la esperanza ante una temporada “apasionante”.



