Pocas veces en el mundo del deporte se pasa de pelear por entrar en la máxima categoría nacional a bajar a la tercera en apenas 10 meses. No obstante, es la cruda realidad que a partir de ahora el conjunto benaventano deberá afrontar para tratar de volver a la división de plata lo antes posible.
El pasado 10 de junio, el equipo blanquiazul caía por la mínima en Antequera luchando hasta el final ante un rival que en esa misma temporada se proclamaba campeón de la Copa del Rey y se llevaba el premio del ascenso a la máxima categoría del fútbol sala en España.
En aquel encuentro, los jugadores del conjunto benaventano fueron reconocidos por la afición después de una temporada increíble en la que estuvieron cerca de forzar una prórroga que podría haber cambiado la película entera y es que, sin ser conscientes de ello, aquel fue el principio de un mal sueño que termina con el conjunto benaventano en el tercer peldaño nacional.
6-2 fue el primer golpe para los de Chema Sánchez que veían como el Bisontes Castellón pasaba por el equipo que tan solo unos meses antes plantaba cara a Antequera.
Hubo que esperar hasta la cuarta jornada para que los aficionados del Atlético Benavente celebraran la primera, de las cuatro que se han logrado en toda la temporada, ante un Gran Canaria FS que, cosas de la vida, también ha descendido.
Sonadas goleadas durante toda la temporada son las que ha recibido un equipo que por momentos alternaba buen juego pero que en todos los compromisos cedía uno o dos goles de regalo por errores propios, lo que hacía difícil la victoria en alguno de ellos. Mención especial merece el 12-1 que endosó el África Ceutí a los zamoranos hace un par de semanas.
La tensión hizo mella en el club y jugadores con peso en la plantilla hicieron las maletas en navidad. Malaguti marcando goles en Polonia y Novoa en O' Parrulo fueron algunos de los más sonados, este último anotando un tanto decisivo para que los gallegos empataran en el Ángel Nieto, privando al equipo zamorano de la victoria.
Llegaron jugadores como el exótico Takeshi, que nunca llegó a encajar en la estructura de Chema Sánchez y mezclaba buenas acciones con desconexiones que costaban goles en contra.
Crónica de un descenso anunciado para un equipo al que el verano le sentó horriblemente mal y del que ya no queda casi nada de aquel que 10 meses antes peleaba por el ascenso. Y con ese casi, hablamos de una afición que ha apoyado incondicionalmente a su equipo hasta el último momento, con desplazamientos al Ángel Nieto cuando no se podía jugar en Benavente incluidos y dando la sensación de que quizá, si no fuera por ellos, el descenso se hubiera consumado antes.



