Si hay un nombre sin el que no podría entenderse gran parte de la historia reciente del Zamora CF es el de Carlos Ramos. Y es que el 10, rojiblanco desde la cuna, suma ya más de 250 partidos defendiendo la elástica de su vida, llegando a vivir momentos duros durante sus etapas como jugador en el Ruta de la Plata, pero también otros muy bonitos e históricos.

El último partido que el capitán ha disputado ante su gente fue la ida del playoff frente al CE Sabadell, dejando al equipo a las puertas de un ascenso histórico a Segunda División y con un mensaje claro: "Queda muchísimo por hacer". Lamentablemente, la gesta no pudo culminarse y el Zamora cayó, pero con el respeto de propios y ajenos y con un Carlos Ramos que abanderó las tropas rojiblancas como el capitán que es.
Hace ya más de 15 años del debut de Carlos Ramos con el primer equipo, de la mano de Roberto Aguirre. Posteriormente, dio el salto a la cantera del Atlético de Madrid, donde permaneció dos temporadas, escalando rápidamente entre el Juvenil B y A, el Atlético de Madrid C hasta llegar al filial, el Atlético Madrileño. Finalmente, en diciembre de 2013, llegó a debutar con Diego Pablo Simeone con el primer equipo del Atlético de Madrid en Copa del Rey frente al Sant Andreu.
CD Guijuelo, Burgos CF y Pontevedra son el resto de equipos por los que Ramos pasó hasta, finalmente, en enero de 2018, regresaba a la que fue su casa. No obstante, volvía a partir en 2022 rumbo al Atlético Baleares. Tras apenas media temporada, el jugador zamorano pasaba a la UD Logroñés en enero de 2023.
Al término de la temporada 22-23, Carlos Ramos, ahora sí para quedarse, volvía al Ruta de la Plata ya como un jugador experimentado y dispuesto a llevar al Zamora CF lo más lejos posible. Ahora, son ya más de 250 partidos los que Carlos Ramos lleva a sus espaldas como estandarte rojiblanco y habiendo dejado recuerdos imborrables.
Aquel gol desde casi el centro del campo frente al Villarreal en Copa del Rey, los dos tantos ante el filial groguet esta misma temporada para soñar con el ascenso o el último ascenso a Primera RFEF en una de las épocas institucionalmente más duras para el club son solo algunos de la infinidad de recuerdos que ha ido acumulando durante su trayectoria el centrocampista de 31 años.
Y es que la suya, además, es una trayectoria que tampoco podría entenderse sin la de un compañero de campo y de vida como ha sido Dani Hernández, otro de los icónicos capitanes del Zamora CF, ahora en las filas del Salamanca CF UDS. Hernández debutó un año antes, de la mano de Beto Bianchi, pero sí asegura a Zamora24horas que "es mi amigo de la infancia, mi amigo que me ha dado el fútbol y mi amigo que me ha dado Zamora". "Es una unión que lleva mucho tiempo y en la que hemos compartido muchos momentos y que seguimos compartiendo".
Dani Hernández, además, siguió muy de cerca el playoff del Zamora CF. "He sufrido desde fuera lo que no he podido sufrir desde dentro con él este año", explica. Y es que el propio Hernández, como una mayoritaria parte de la afición rojiblanca entiende la figura del 10 como una parte del propio escudo. "Es una persona ejemplar que vive el Zamora desde que es muy pequeñito, hemos crecido en la cantera y es una parte de lo que lleva en el Ruta de la Plata porque hemos crecido allí", recuerda.
Así, excompañeros, compañeros, entrenadores y aficionados conocen de primera mano la dimensión de la figura del 10 en el Ruta de la Plata. Una figura que recientemente confirmó que seguirá ligado a la entidad que lo vio crecer durante, al menos, dos temporadas más. Y serán dos temporadas de prolongar un legado que aún tiene páginas por escribir y que ya está grabado a fuego en los corazones de toda la parroquia a una orilla y otra del Duero.




