Óscar Cano llegó en noviembre tras su periplo por China “entrenar se había convertido en una necesidad vital y apareció el Zamora”. Llegó con el equipo tonteando con los puestos de descenso y con “su fama tocada” por su último paso por la Primera Federación en el Deportivo de La Coruña, el descenso con el Sabadell y los cinco partidos con el CD Tenerife en Segunda División.

Una de sus máximas en su trabajo siempre ha sido que “el entrenador depende de los jugadores” y eso dijo al llegar porque el conocimiento previo de la “plantilla de muy buena calidad” ya lo tenía, al igual que sabía que existía la figura del entrenador de porteros con Javi Melchor y segundo entrenador con Ramón Verdú.
El trabajo conjunto con Verdú “desde el principio fue fácil, a nivel personal ya lo conocía de Castellón, sabía que es una persona muy formada y pensé que podíamos hacer un buen tándem y así ha sido”. Cano siempre habla desde un punto colectivo, ya saben “quizá si me hubiera pillado con 15-20 años menos…” y se muestra orgulloso de su staff “Ramón Verdú le viene muy bien al equipo, siempre intenta que estemos todos lo más felices posibles, me viene bien a mi porque me descarga de tensión y además su formación nos hace un poco más grandes en conjunto ya que tiene formación de director deportivo, analista, psicólogo deportivo”.
Aunque afirma no estar enterado de lo que se habla en redes sociales, Cano es consciente de su llamado “fútbol propositivo”. La premisa para ese modelo de juego es el orden con la pelota y la posesión, pero “cuando decides iniciar el juego desde atrás y ser protagonista con la pelota, inevitablemente la mayoría de los equipos deciden no presionar y deciden replegar, eso te deja menos espacio y por tanto no puedes ser todo lo vertical que tú quisieras, A mí me encantaría que en dos pases hiciéramos el gol, pero tu propuesta tiene una reacción del equipo contrario que es, en la mayoría de los casos, el repliegue y no dejar espacio, ya no hay como alcanzar esa espalda de la defensa y eso hace ver que hay demasiados pases y poca profundidad. Entonces la profundidad en ese caso hay que construirla de otra manera y nosotros tenemos que atender a más allá de lo que es nuestra sensibilidad y lo que nos gusta a nosotros que es cómo está el equipo y el equipo se empezó a sentir un poco inseguro con la pelota y nos ahogaban en la presión y le daban demasiado protagonismo a Fermín”.
Eso sucedió cuando se acabó la racha de siete jornadas consecutivas en positivo (5 victorias y 2 empates) y empezaron a salir resultados negativos y metiendo al equipo en una sucesión de empates y derrotas durante siete jornadas (exceptuando la victoria frente al Racing de Ferrol) y tocando “casi fondo” con un empate en el Ruta de la Plata con el Guadalajara. Partido sobre el que cambiar cosas y así fue.
Óscar Cano cambió el “once tipo” y buscó el equilibrio entre el juego y que el equipo se sintiese cómodo en el campo (el estilo de juego iba a cambiar por ser más vertical). Los resultados volvieron otra vez al verde con las dos victorias en Avilés y contra Arenteiro.
“Todos esperaban a ver cuál era el primer pase de Fermín y decidimos ante esas nuevas inseguridades que tenía el equipo y que eran palpables, porque nosotros lo analizamos, decidimos cambiar un poco para que ellos estuviesen más cómodos y que poco a poco el equipo fuese encontrando el fútbol desde otro tipo de orden, ya nos sacábamos de puertas en corto, intentábamos jugar mucho más en campo contrario y a partir de ahí llegaron también una serie de resultados positivos y poco a poco hemos ido encontrando si no esa facilidad para pasar con la pelota que teníamos a mi llegada y así que es cierto que el equipo cada vez juega mejor y defiende mejor”.
Por otro lado, el Zamora de Óscar Canose volvió un equipo de acierto tanto en las intercepciones de los pases del rival como en la efectividad en portería rival, son datos, aunque el técnico “no se atribuye nada”. “Creo que, teniendo a Kike, Carbonell, Losada, Abde, Loren, Sancho, teniendo a todo este tipo de jugadores, a Mario, que también llega bien al área, teniendo a Carlos, que tiene un buen lanzamiento desde fuera o de larga distancia, pues es normal hacer goles. Y se me olvidan algunos, como Eric también, que en balones parados se hace gigante y todos esos recursos, obviamente hacen que el XG o la expectativa de gol haya aumentado”.
Preguntado por si considera que las derrotas ante el Tenerife y Unionistas fueron un punto de inflexión, el entrenador admite que “la derrota contra el Tenerife fue una desgracia, un gol de Carlos Ramos en propia puerta, aunque después el equipo se repuso bien, pero el día que tocamos -ahora sí- fondo fue Unionistas. A pesar que Mario hace gol, para mí fue un partido ridículo. Hay que llamar las cosas por su nombre, porque si no perdemos credibilidad cuando hablamos. El partido fue una ridiculez.
Estuvimos todos, el primero y yo, fatal. Unionistas fue muchísimo mejor que nosotros. Un resultado justo hubiese sido... La primera parte no, pero si analizamos la segunda parte pudo acabar en goleada escandalosa”.
Pero generó, según Cano, “una reacción extraordinaria en el vestuario, porque creo que son cinco partidos consecutivos ganando en el momento de la temporada que nos jugábamos estar en playoff con antelación, que ni el más optimista pensaba que podía suceder”.
Aunque cabe matizar la reacción “de los chicos” después de todo lo generado extradeportivamente tras el partido contra Unionistas y el técnico aclara que “siempre he sido una persona muy frontal, aunque sí he aprendido a elegir el momento para hablar y explicarles las cosas duelan o no duelan, cuando los pones contra el análisis y las cosas tal como sucedieron, ellos no tienen otra salida que reaccionar”. A nivel personal admite que “si me hubiera pillado con menos años, pero la edad y experiencia te aportan calma”.
Después de “ese bache” llegaron partidos memorables como el de Lugo y la Ponferradina y el tramo final la plantilla ha llegado en buen nivel. Uno de los que sorprende, aunque en la temporada pasada también estuvo excelso de nivel, fue Carlos Ramos “alcanzar su mejor versión tiene que ver con el estado actual del equipo, tiene que ver con que él también sabe la trascendencia que tiene en estos partidos y además tiene un sentimiento de pertenencia superior al que podemos tener cualquiera de nosotros, porque desde aquí es de Zamora y sabe la importancia y la gesta que ha hecho el equipo y me imagino que no querrá perder la oportunidad de ser un jugador competitivo para, a partir de ahí, ser también un equipo competitivo en el play-off”.
En cuanto a los rivales de playoff, el entrenador admite la dificultad de un filial y en este caso del Villarreal B “es un equipo muy completo que cuando corre, corre, y es muy fiable atrás, que tiene muchos muy buenos jugadores. Cualquier equipo de los que estamos tiene un potencial altísimo y va a depender de los detalles, de tener un mejor día o un peor día y en este sentido somos todos peligrosos para los rivales”.
¿Un posible encuentro con Sabadell? “Pues al principio vería muchos amigos, es un club al que le deseo lo mejor, es un club que a pesar de que finalmente descendimos creo que se hizo un buen trabajo porque el porcentaje de puntos fue altísimo desde Villarreal, es cierto que ahí me la jugué porque recuerdo que empezamos diciembre y teníamos 8 puntos, era una locura, había que hacer unos números estratosféricos y por un solo gol que encima tuvimos en las botas de Domenech en Lugo no nos salvamos, después de un sinfín de desgracias en forma de lesión que tuvimos. Pero la verdad es que tengo un recuerdo extraordinario de la gente del club, la masa social, me parece un club de otra categoría (y encima están haciendo bien las cosas y me alegro. Me gustaría que Sabadell ganase todos los partidos que tiene, excepto cuando se enfrentase contra nosotros”.
Independientemente de lo que pase, ¿dónde se ve Óscar Cano en el futuro más cercano, agosto-septiembre?
“Pues me gustaría verme entrenando. Me veo hoy entrenando, estamos a mitad de mayo, pero no sé si me va a apetecer dentro de 15 días, de 20 días, de 25 días o si le va a apetecer al Zamora que esté o a otro club que esté con ellos. Pero a mí me gustaría seguir entrenando porque hay una cosa que sí pienso muchos días, que voy cumpliendo años y no sé cuántos me quedan de vida, no sé cuántos me quedan de vida deportiva.
Entonces, como no sé cuántos me quedan de vida ni de vida deportiva, pues me gustaría aprovecharlo haciendo aquello que más me gusta. Pero repito, eso es lo que pienso ahora porque hace unos meses, antes de venir a Zamora, prometí en mi casa que no iba a entrenar este año y mira dónde estoy. Somos personas que el ser humano tiene por condición y es legítimo el cambiar de opinión. Si me dice ahora mismo que me gustaría entrenar, obviamente, pero no sé qué va a suceder. Espero que suceda lo que suceda, que me pille entregando o que me pille al lado de un balón de fútbol y de gente joven con la que disfrutar”.
Y termina recalcando su felicidad en el Zamora CF y en la ciudad “una ciudad pequeña, tranquila, gente que no molesta, hay que decirlo claramente, gente muy educada, tanto en las buenas como en las malas, gente muy consciente de que es muy difícil ganar partidos y agradece el esfuerzo que hacen los jugadores y sobre todo un club que está emergiendo, que quiere crecer, que ya ha pasado de ser un equipo que sube y baja de categoría a establecerse el año pasado con el trabajo de Juan Sabas y de su staff y de todos los jugadores que permitieron que el Zamora se asentara y que obtuviera una buena clasificación. Este año se ha dado un pasito más y al Zamora, de momento, está entre los mejores y a ver si este año ocurre la misma suerte que en Castellón”.




