UN AÑO EN EL ZAMORA CF. Pues sí, un año. El día 4 creo que llegué, un año y un par de días. Y nos ha dado tiempo a vivirla de todos los colores. La dificultad del comienzo, que la verdad que no fue bueno. Porque los dos primeros partidos míos solo se sumó un punto. A partir de ahí, es cierto que el equipo encadenó unos resultados extraordinarios que nos permitieron soñar con ese playoff. Después tuvimos un mes de febrero menos bueno, que cuando no acostumbramos a ganar y nuestra tendencia es pues que hay que ganar siempre.
En ese mes de febrero que el calendario apretó y exigió. Porque jugamos contra muchos de los mejores del grupo. Y era normal tener unos resultados así. Exceptuando quizás el de Guadalajara en casa, que tuvo más que ver por la dinámica que teníamos que por otra cosa.
Y después ese resurgir a partir de Avilés, donde encadenamos varias victorias consecutivas que nos dieron la posibilidad de jugar el playoff con dos semanas de antelación. Bueno, pues como siempre. Es decir, los entrenadores los vivimos, los que tenemos edad, con normalidad.
Es decir, nuestra profesión tiene unas características como cualquier otra profesión, como la de cualquier otra persona. Pues eso, tiene unas características, tiene unas leyes, unas normas no escritas, podemos decirlo así, que con el paso de los años las va entendiendo, las va gestionando y las va asimilando, tal y como son. Sabes que tienen que llegar buenos resultados, que cuando lleguen buenos resultados la gente te va a inventar capacidades, capacidades buenas.
Y esas capacidades que la gente te inventa son inventadas, como su propia palabra indica, y cuando vengan maldadas, pues la gente también te va a inventar capacidades que posiblemente no sean tuyas ni que te pertenezcan y son malas. Entonces hay que estar para las dos cosas, sabiendo que cuando la gente habla, tanto para bien como para mal, la mayoría de ellas pues habla, o le habla, o le lanza piropo, elogio o improperio al cargo de entrenador. Porque una cosa que sí entendí hace mucho tiempo, que exceptuando aquellos que me conocen, como puede ser el cuerpo técnico, los jugadores, los trabajadores del club, en esta ciudad tengo que decir que a diferencia de otras, es verdad que he hecho, entenderme bien, he hecho mucha calle, en el sentido de que yo no me he encontrado esto en mi vida.
Tal y como está ahora mismo el equipo, que no está dando, las constantes vitales no son buenas y los resultados tampoco, la gente es increíble. Desde que amanece y salgo por la puerta hasta que entro a mi casa, salgo a comprar, salgo a echar un café, salgo a pasear. Es decir, no he recibido ni un mal gesto, ya no es ni una mala palabra, que por supuesto ni un mal gesto. Ánimo, abrazo, comprensión. Es decir, yo no sé de dónde ha salido esta gente que tenéis aquí en Zamora, pero me tiene sorprendido para bien.
Y tengo que decirlo porque el otro día cuando acabó el partido, después de perder 1-3, después de tener muchísima ilusión puesta en ese propio encuentro, que venía después de un buen resultado en Copa del Rey, cuando uno espera o que no haya nadie en la puerta o que el que haya, evidentemente, proteste, porque en este caso tendrían razón, pues bueno, había gente para que le firmara camiseta, había gente para darme buenas palabras, había personas que me regalaron cosas, huevos frescos y un montón de cosas más. Es decir, yo no sé, sinceramente, de dónde ha salido. Es increíble, es increíble. Os dicen la España vaciada, pero yo digo que no solo no estáis vaciados, sino que estáis llenas de buenas personas. Y lo digo a boca llena porque es una cosa de verdad que llama poderosamente la atención.
Estuvimos a punto del ascenso porque, aunque es cierto que el partido acabó en goleada a favor de Sabadell, en el minuto 70 y mucho Markel tuvo ese cabezazo que a nadie se nos olvidará y que yo creo que iba a darnos a nosotros el ascenso porque el equipo estaba en el mejor momento dentro del partido. Y bueno, después viene una nueva temporada teniendo que hacer 16 nuevos fichajes porque, bueno, quitando a un par de jugadores que es cierto que dudamos si renovar o no renovar y los demás, pues, los que quisimos renovarse fueron. Otros se tenían que ir, otros pidieron salir.
Y bueno, la verdad que en la pretemporada de manera progresiva nos fuimos ilusionando. Es decir, no empezamos muy bien la pretemporada porque éramos mucha gente nueva. Después la cosa se cuadró, se redondeó e hicimos tres buenísimos partidos ante tres grandísimos rivales a final de pretemporada. Y cuando todo hacía presagiar que íbamos a ser un equipo casi imbatible pues vuelve la realidad con su cara amarga.
Estos vaivenes que tiene el fútbol los entrenadores los incorporamos a nuestro ADN. Y los que vamos cumpliendo años ya tenemos un callo para saber y para asumir que esto tiene buenos, que tiene malos momentos y que todos son necesarios. Es decir, yo antes le temía mucho a los malos momentos. Incluso los odiaba, pero el primero que quiere ganar ya os aseguro que soy yo porque los entrenadores somos los que perdemos el trabajo. Es decir, el sustento familiar lo perdemos con los malos resultados. Pero desde hace un tiempo también comprendí que estos momentos malos también tienen que venir porque te quieren decir algo, porque están por algo, porque te proponen retos, porque te aprietan, porque ponen a prueba tu capacidad.
PELIGRO DEL PUESTO. Yo lo que sí puedo hacer es preparar los entrenamientos, ver al rival, intentar identificar qué es lo que podemos hacer el domingo y después el domingo va para allá o para el otro lado. El resultado de lo que preparamos no lo podemos predecir.
Iba a decir por desgracia, pero por suerte. Si no, esto sería aburridísimo. Si cada uno pudiésemos cumplir aquello en lo que nos enfrascamos, vamos a trabajar en esto y quiero estos objetivos, la vida sería súper aburrida porque nunca habría un reto.
Me pongo, sale y punto. Ni te ilusionaría. Por tanto, los palos, los malos días, las noches sin dormir, la incertidumbre y todo este tipo de cosas a las que tanto le tememos son hiper necesarias para poder vivir y para poder decir estoy vivo.
Porque si todo fuese como una balsa de aceite estaríamos todos cómodos y la comodidad a mí no me genera ningún tipo de beneficio en primer lugar ni de placer. Yo necesito y las personas necesitamos que en ciertos momentos de nuestra vida nos vaya mal. Porque eso es vivir.
Entonces, yo lo que trato de hacer es lo que hacemos todas las semanas, me imagino que todos los entrenadores. Tratar de ver cómo es el rival, de cómo estamos nosotros, cómo está cada uno de nuestros jugadores y proponer jugar un partido. Y digo proponer porque disponer no podemos, no nos dejan jugar.
Proponer un partido en el que salgamos a poder ser ganadores. A partir de ahí, todo lo demás que no pertenece a mi mundo. Son ideas de los demás, opiniones de los demás, gestos de los demás, decisiones de los demás.
No sé qué va a pasar si ganamos, si perdemos, si empatamos. Pero es que ni me importa. Ahora mismo lo único que me importa es que hoy entrenemos bien, que a poder ser, den un pasito hacia adelante los jugadores que aún andan con molestias y lesionados y que mañana salgamos al campo a por los tres puntos, como siempre, como siempre.
Se conseguirán o no se conseguirán, no lo sé, pero ese tipo de cosas ya no dependen de uno. Ni siquiera, es decir, no gasto demasiada energía en ese tipo de cuestiones. Nosotros cuando llegamos firmamos un contrato, a partir de ahí el contrato se mete en el cajón y lo que tenemos que hacer es ganar partidos.
Lo demás, ya te digo, no pertenece a mi mundo decisional. Yo puedo decidir quién juega mañana, cómo pretendo que juguemos, en función de quiénes vayan a jugar y pocas cosas más. Es decir, es que no tenemos tanta importancia los entrenadores ni para bien ni para mal.
No sé si nos podemos agarrar un poco que el equipo ha sumado más puntos esta temporada de casa, además de un derbi, que al final todos los poderes tendrán algo más de ilusión más allá de la situación en la que está Zamora y de la que quiere salir. No sé, que Zamora nos vamos a encontrar mañana y valorando un poco todo. No lo sé, yo te puedo decir el Zamora que me quiero encontrar.
Yo lo que sí sé es la intención que tenemos. La intención que tenemos es ir a ganar. La intención que tenemos es quitarnos el mal sabor de boca que nos dejó el partido contra el Fabril, que veníamos de un buen resultado y de unas buenas sensaciones en Copa, valorando también, obviamente, aquí nadie es tonto, el equipo de Copa era de inferior categoría, a pesar de que eso también entraña una gran dificultad. Ganar hoy día a cualquier rival es difícil y lo que sí quiero es un equipo que entra al campo dispuesto a morder, dispuesto a hacer las cosas como tiene que hacerlas, dispuesto a jugadores predispuestos a autoexigirse, que le metamos ritmo al partido, que estemos siempre conectados, porque es un derbi, porque a pesar de que ellos también viven ahora mismo una situación que no es agradable, hay que recordar que los dos últimos partidos como locales le han ganado a dos grandes equipos, de los que presumiblemente van a estar arriba. El filial del Athletic Club y a la Cultural Leonesa.
No pensemos que nos vamos a encontrar un equipo débil enfrente y sobre todo, como tú bien dices, muy estimulados todos, me imagino, los suyos, sus jugadores y los nuestros, por el hecho de ser un derbi y de que va a personarse mucha gente de Zamora, que eso ha hecho también que estimulemos, aunque no hace falta estimularla, porque siempre es cuantiosa la afición de ellos, que va a vivir un ambiente muy bonito y que vamos a tratar de que todos aquellos aficionados que se desplacen de Zamora acaben el partido contentos por el rendimiento de su equipo. Son malos resultados que se van encadenando. Hay muchas lesiones también.
Es muy difícil mi posición y no lo digo para que digas, ¡ay, pobrecito! Ni pobrecito ni hostias, porque en el sueldo va la penitencia, como digo yo. Yo lo que digo es que cuando ganamos, como nos disfrazamos o nos disfraza la gente o nos disfrazáis de ganadores, es muy fácil explicar las cosas.
Cuando perdemos es más difícil explicar las cosas por una cuestión, porque suena a excusa. Es decir, porque como tenemos un montón de ases en la manga, todo el mundo, los cambios tardes, la preparación física y esta, que también es un lugar común, ya se está excusando. Yo no me excuso nunca.
Nunca. Pero ya que me preguntas, te diré que ha sido un comienzo de temporada muy tortuoso, porque son muchos jugadores a los que hay que ensamblar, porque son jugadores que en muchos casos no han vivido el hecho de que desde el primer día te digan, oye, has firmado en un club que tiene estos objetivos. Evidentemente eso afecta a niveles de estrés, de estado de ánimo cuando nos salen los resultados, que es una plantilla joven, obviamente, y después que no hemos tenido fortuna, no, lo contrario.
LESIONES O MOLESTIAS. Cuando nosotros hacemos una alineación, por ejemplo, como la del otro día, está Dufur que bien, que es uno de los mejores centrales de la categoría y por fin lo podemos tener. Está Dufur con un tobillo como el de un elefante, que no se puede girar, yo estoy seguro que el Dufur al 100%, el tercer gol no lo encajamos, porque no le da esos metros al atacante que tiene. Ah, pues pon a otro, pero es que a lo mejor el otro también está igual.
Todo el mundo, no yo, que lo entreno todos los días, todo el mundo, sabéis, habéis dicho, habéis escrito, habéis comentado, habéis hablado de que uno de los principales estiletes de este equipo a nivel de desequilibrio, de gol, de generar, de colmillo, es Izan y bueno, ya lo viste el otro día. El otro día salí un rato y a la segunda carrera pues me dijo, oye, estoy muerto y es normal que esté muerto porque lleva seis semanas o siete semanas en el dique seco.
Es decir, es que Juanje no ha entrenado en toda la semana para que a ver si mañana está bien. Cuando mañana salga Juanje al campo diremos, ya, pero lo tiene, ya, pero en qué condiciones tenemos nosotros un jugador que no entrena durante la semana, durante varias semanas. Es que Carlos está jugando, lleva tres semanas o cuatro semanas jugando con una molestia en el tobillo.
Es que Eric cuando empieza a dar la cara, se lesiona. No podemos contar con él. Es que Iago tiene el rotuliano, es que Losada está parado, pero parado es parado, es decir, no está entrenando. Es que Carbonell ha jugado y hay que agradecer solo con una rotura en el oblicuo. El otro día jugó con una rotura en el oblicuo, en el abdominal. Y es que, bueno, podía contar siete u ocho más. Es que ese tipo de cosas impiden que yo pueda repetir alineación, que yo pueda, es que jugamos sin extremos.
Pero repito, es que cada cosa de la que digamos ahora mismo es que suena a excusa. Y no hay ninguna excusa, porque yo creo, sinceramente también, y para poner un poco de contrapeso, que aún con todas las bajas que hemos tenido, yo creo que los puntos del equipo están por debajo de lo que necesitamos o de los que podíamos tener.
Dicho lo cual, lo que no voy a permitir nunca, nunca, es que a mis jugadores les digan, por lo menos delante de mí, obviamente, a mi espalda la gente puede decir lo que quiera que son vagos, que no trabajan y todo este tipo de cuestiones, porque bajo mi punto de vista, yo creo que trabajan hasta de más.
Por tanto esto no tiene que ver con que los jugadores no estén trabajando, ni con que estén haciendo cosas raras, porque tampoco soy una persona muy noctámbula y sobre todo no soy noctámbulo en la calle, pero también me consta, porque al final es una historia muy pequeña, que igual que otro año había gente, que alguna que otra noche ha podido excederse, es que esta gente, es que ni sale, es decir, que es una cosa exagerada. Y son gente joven, que tienen que divertirse también, es decir, yo creo que están excesivamente autopresionados, ellos mismos se presionan con intentar hacerlo bien y trabajan de más y eso hace, a veces, pues que sea contraproducente incluso.
POR CONCLUIR Lo que tenemos que hacer es mañana y ganar, eso es lo que tenemos que hacer, porque somos suficientes y tenemos el suficiente nivel como para ir a ganar a cualquier campo de esta categoría, si me dice que tuviésemos que ir a otra categoría, pues igual te digo, oye, sálvese quien pueda, y mañana nos traemos tres o cuatro goles de Valladolid, o de Burgos, o de Girona, o del campo que sea de Segunda, pero estamos en Primera Federación, y no creo que haya tantas diferencias entre los que están sanos y los que estamos un poco renqueantes.



