Segundo empate a cero en la segunda jornada liguera. El Zamora de Balta sigue sin despegar y este domingo no pudo convertir en bueno el empate logrado en Segovia hace siete días. Y no pudo convertirlo porque nuevamente volvió a firmar las tablas sin goles ante un Burgos Promesas 2.000 que evidenció un potencial netamente inferior a los rojiblancos pero que explotó tremendamente bien sus armas. Un guardameta muy seguro, una defensa muy poblada, un plantel muy solidario e incluso que se atrevió y se estiró en la segunda parte en los momentos de más incertidumbre de los rojiblancos.
Balta repitió once con respecto al encuentro ante la Segoviana, y tras diez minutos de tanteo en el que a los rojiblancos les costó mandar, comenzó el monólogo local. El Burgos Promesas cedía el balón de forma deliberada al Zamora y trataba de pertrecharse atrás. Pese a ello, dejó varios resquicios que los pupilos de Balta lograron convertir en ocasiones claras de gol. Coque, Josema, Rubén Moreno, en dos ocasiones, Manu Moreira y David Álvarez fallaron en hasta cinco ocasiones muy claras. Algunas de ellas en manos a manos con el arquero visitante, que ganaba la partida una y otra vez. La afición se desesperaba y el partido se iba al descanso con empate a cero pese a la manifiesta superioridad del Zamora en posesión y en ocasiones.
Tras el asueto, el decorado no cambió. Aunque la superioridad del Zamora tan solo fue evidente los primeros diez minutos. Tras eso, y una nueva ocasión para Rubén Moreno, el Burgos Promesas empezó a estirarse y a atreverse a salir en alguna contra. Eso, unido a los momentos más espesos del Zamora, generaron una gran incertidumbre en la grada, que no terminaba de ver con claridad un partido que llegaba a su epílogo y sin que llegasen los goles.
Balta decidía mover el banquillo dando entrada a Nacho Huertas y Nata, pero el Zamora ya no estaba tan fluido como en la primera parte. Pese a todo, Moreno volvió a tener una ocasión muy clara tras un saque de banda de Edu Ruiz, pero el arquero sacó de la escuadra el esférico. Afortunadamente, en la otra portería, Miguel estuvo acertado en el único lanzamiento con peligro del Burgos Promesas, que podía haberse traducido en un castigo mucho mayor.
Al final, el Zamora intentó colgar balones, pero ni aun así logró romper el entramado defensivo y la inspirada tarde del meta visitante. Un empate a cero que no gustó nada a los aficionados, que se fueron dubitativos del Ruta de la Plata al ver que su equipo ha sido incapaz de anotar goles en las dos primeras jornadas en el Grupo VIII de la Tercera División.



