Son tres temporadas las que lleva Roberto Aguirre como entrenador del Zamora Club de Fútbol y en contadas ocasiones ha cambiado su forma de jugar. Ni siquiera cuando la temporada pasada el equipo parecía abocado al descenso, el técnico asturiano cambió de sistema. “Soy un entrenador al que le gusta mantener una forma de juego, una idea concreta. No me gusta perder al jugador en varios sistemas diferentes dependiendo del rival o del momento de la temporada”, así de claro se muestra Roberto Aguirre cada vez que hay que hablar de un posible cambio de sistema.
Pero en esta ocasión, las múltiples ausencias que arrastra el Zamora y las dudas que tendrá hasta última hora podrían hacer que Roberto Aguirre cambiase de sistema por primera vez en la temporada y revolucionara el equipo. Las ausencias de Manu Arias, Rodri, Esparza, Dalmau y Jorge Hernández son netamente importantes. La zona más afectada por las bajas es la de vanguardia. Un lugar en el campo que además también podría perder a Rubén Sánchez. Y es que el manchego sigue sin recuperarse del todo de sus problemas cervicales.
Pasar del 4-4-2 clásico a un 4-3-3 o un 4-5-1 podrían ser las opciones que tiene el Zamora, teniendo en cuenta la estrechez de la plantilla y el tipo de jugadores que posee. Incluso, Roberto Aguirre no descarta desposicionar a algún jugador para sacar el máximo rendimiento del equipo ante un Real Oviedo especialmente exigente.
En la sesión de trabajo de este jueves, Rubén Sánchez solo pudo completar parte del entrenamiento con el resto de compañeros; mientras que el otro jugador con problemas físicos, Javi Ramos, completó la sesión sin excesivos problemas.
La plantilla está nuevamente citada para la mañana de este viernes, en donde analizará al nuevo Real Oviedo, repasará las jugadas de estrategia y realizará una suave sesión de entrenamiento.



