Durante la tarde de este domingo tenía lugar la decimoquinta etapa de la septuagesimonovena etapa de la Vuelta a España. En una etapa en la que Pablo Castrillo se ha impuesto haciendo historia y que era una de las más duras de toda la Vuelta, incluso en los puntos más altos y de llegada más difícil, ha habido presencia zamorana.
Como es habitual en esta clase de competiciones, los aficionados se acercan a los bordes de las vías para animar a los ciclistas en los momentos más duros, y muchos de ellos lo hacen ondeando banderas o pancartas. Durante los 140 kilómetros que ha durado la etapa, se ha podido ver alguna que otra Seña Bermeja dando fuerzas e imbuyendo el espíritu de Viriato a los ciclistas para afrontar la llegada al Cuitu Negru.



