Un año más, con el último día del año llegaba la San Silvestre. Una 39ªedición que buscaba superar los 1.500 participantes del año pasado. En la Plaza Mayor no cabía prácticamente un alfiler. Entre participantes y curiosos que se acercaban a ver la San Silvestre, las calles zamoranas brindaban un color especial a este 31 de diciembre.
El día durante la mañana parecía que no iba a ayudar, pero la lluvia que caía al mediodía parecía dar un respiro. El ambiente, frio. El cielo, nublado. El suelo, resbaladizo. La ilusión en los corredores, la de todos los años. Los participantes, no faltaban tampoco a su cita con los disfraces. Superhéroes, Papá Noel o bailarines con tutú eran de los disfraces más elegidos.
Así, tras los pequeños llegaba el turno de los mayores. De todas las edades. Adolescentes, jóvenes o adultos, daba igual, todos y cada uno de los corredores daba lo máximo de sí para que al final, al verse en la lista de tiempos, observar que para lo que habían entrenado, lo habían conseguido.
Los ganadores de la carrera serían Diego Bravo y Alma de las Heras, llegando con un margen de escasos segundos sobre sus seguidores.
Por tanto, se acaba para muchos un año 2017 con la ilusión de que el 2018 si puede, sea mejor.
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