Mientras todo Benavente celebraba la llegada de las fiestas de la Veguilla, en honor a la patrona, la Virgen de la Vega, en La Rosaleda se encomendaban a ella para obtener la inspiración y conseguir, por fin, tres puntos que permitieran al Atlético Benavente ver la luz al final del túnel. Los de Chema Sánchez recibían a un CD Leganés que ya les goleó en la primera vuelta con un Pablo Ibarra, ex del conjunto blanquiazul, que no tuvo piedad con sus otrora compañeros de vestuario.
Así, los jugadores saltaban a la pista esperando que la patrona benaventana les insuflara ese espíritu de victoria tan ligado al ADN Benavente. Y así parecía ser cuando nada más arrancar el partido, Brian Niebla ponía por delante a los suyos y hacía soñar a los benaventanos. Sin embargo, todo ello no sería sino un espejismo, pues apenas diez minutos después, Pichi colocaba las tablas en el electrónico.
Y cuando todo parece que mal, siempre puede ir peor, y es lo que le ocurrió al Atlético Benavente, pues de nuevo Pablo Ibarra, igual que lo hiciera en la primera vuelta, acabó con las ilusiones de sus excompañeros y puso por delante al conjunto pepinero para hundir la moral benaventana con el 1-2. Finalmente, el marcador ya no se movería hasta el final del encuentro y las opciones de consguir la permanencia siguen esfumándose poco a poco para el Atlético Benavente.
Ahora mismo, y a expensas aún de lo que hagan El Valle y Sala 5 Martorell en sus respectivos encuentros, el Atlético Benavente es penúltimo a seis puntos de la salvación. Quedan cuatro partidos, es decir, doce puntos, que el Atlético Benavente debería obtener si no quiere perder la categoría.



