El ambiente de euforia por el posible ascenso ha desbordado todas las previsiones en Zamora. Las 900 entradas liberadas para la final se agotaron en apenas unas horas este jueves, en un proceso marcado por las largas colas y la tensión entre los aficionados.

Decenas de seguidores comenzaron a concentrarse horas antes de la apertura de la tienda oficial del club, fijada a las 17:00 horas. Muchos llegaron incluso con bastante antelación para intentar asegurar una de las pocas localidades disponibles.
El club había establecido las 14:00 horas como límite para que los abonados pudieran reservar su asiento. A partir de ese momento, las entradas no retiradas pasaron a venta libre, generando una fuerte demanda inmediata.
La entidad también había advertido de que, en caso de agotarse todas las localidades, los socios que no hubieran confirmado su asistencia perderían el derecho a acudir al encuentro.
El resultado fue una imagen de colas interminables, familias enteras y aficionados veteranos compartiendo horas de espera, con el objetivo de no perderse un partido que puede marcar un antes y un después en la historia reciente del club.
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El encuentro se disputará en el estadio del Estadio Ruta de la Plata, convertido ya en el epicentro de la ilusión rojiblanca.
Poco antes de las ocho de la tarde, el club confirmó que todas las entradas habían sido vendidas, cerrando una jornada de máxima expectación y nervios entre la afición.
El club apuntó hace días que, en el mejor de los escenarios, el Ayuntamiento de Zamora podría facilitar la cesión de alrededor de 200 localidades adicionales, una cifra muy limitada ante la altísima demanda existente.




