Partido amistoso y de convivencia, pero también de entrenamiento e intenso. Zamora juvenil y Catia de Venezuela jugaron un encuentro de poder a poder en donde los dos equipos no se reservaron nada y en algunos momentos del duelo saltaron chispas. Los futbolistas sabían que era un amistoso pero se lo tomaron con la máxima seriedad. De esta forma se pudo ver una contienda amistosa pero que valió a los juveniles rojiblancos como buena prueba de nivel.
El encuentro comenzó desde el principio con mucha velocidad. De hecho, al cuarto de hora, el marcador ya reflejaba empate a uno. A partir de ahí, la siguiente media hora de la primera parte estuvo marcada por el tremendo esfuerzo físico que derrocharon los dos equipos. Ambos planteles acusaron el calor pero no dieron ningún balón por perdido, lo que generó que el colegiado tuviera que cortar algunas jugadas para evitar que el partido se marchase por derroteros no deseados.
La segunda mitad comenzaba con ese empate uno, pero el cansancio hizo que se empezaran a cometer fallos. Unos fallos que lejos de afear el partido propiciaron que el duelo se abriese aún más. Eso lo aprovechó el Zamora para ponerse 3-1 con dos goles en apenas un minuto. Pasado el ecuador de este segundo acto, el Catia apeló al coraje y acortó distancias. Los últimos quince minutos fueron de poder a poder, en los que los venezolanos pudieron empatar y el Zamora también tuvo opciones de haber sentenciado.
Al final 3-2 y lo más importante, buen ambiente en la visita de este club que es un ejemplo tanto en el plano deportivo como sobre todo educativo y social.



