El mes de agosto de 2023 está a punto de comenzar y con él un fenómeno apasionante que cada año atrae a cientos de personas que en esta primera quincena se dedican a observar el cielo para poder disfrutar de la lluvia de meteoros de las perseidas, conocidas popularmente como las ‘Lágrimas de San Lorenzo’ por su proximidad a la festividad de este santo.
En los próximos días ya se podrá divisar alguna perseida en el cielo y la cantidad de meteoros irá en ascenso según se acerca al momento máximo que será durante la noche del 12 al 13 de agosto cuando se podrán ver más de 100 meteoros a la hora.
Además, este año los zamoranos lo tendrán fácil para la observación puesto que su máximo se producirá tres días antes la luna nueva (el novilunio tendrá lugar el 16 de agosto), por lo que ya se presenta como un año excelente para su observación.
Pero ¿qué necesitamos para verlas? No nos hace falta absolutamente ningún instrumento como el telescopio, solamente es necesario alejarnos de la ciudad a lugares donde hay menor contaminación lumínica.
Para ello nos encontramos en el lugar ideal puesto que Zamora dispone de lugares maravillosos y un extenso territorio de campo para poder disfrutar de la lluvia de meteoros con tranquilidad.
Lo que debemos saber sobre las perseidas
EL Instituto Geográfico Nacional explica que la lluvia de las perseidas es una lluvia de meteoros (comúnmente llamados "estrellas fugaces") que sucede todos los años hacia el 12 de agosto. Las perseidas también reciben el nombre popular de "lágrimas de San Lorenzo" por la proximidad del máximo de la lluvia de meteoros al 10 de agosto, día de la festividad del mártir español del mismo nombre.
Las perseidas son visibles desde todo el hemisferio norte en pleno verano. Las velocidades de estos meteoros pueden superar los 50 kilómetros por segundo y su tasa de actividad puede llegar a los 200 meteoros por hora. Aunque su momento de máxima actividad tiene lugar en las noches del 11 al 13 de agosto, las perseidas comienzan habitualmente a verse hacia el 17 de julio y terminan hacia el 24 de agosto. Su alta actividad, junto con las condiciones atmosféricas favorables para la observación durante el verano boreal, hace de las perseidas la lluvia de meteoros más popular, y la más fácilmente observable, de las que tienen lugar a lo largo del año.
Para observadores a nuestras latitudes, 40º norte, el radiante de las perseidas se sitúa por encima del horizonte durante toda la noche.



