Zamora era para Amparo Barayón el lugar al que regresar cuando todo alrededor empezaba a desmoronarse. Había nacido allí el 8 de mayo de 1904, en una familia vinculada a la actividad comercial y cultural de la ciudad. Su padre, Antonio Barayón Azcona, regentó el Café Iberia, un establecimiento situado en la actual calle Ramón Álvarez que llegó a ser punto de encuentro de artistas e intelectuales. Allí creció Amparo, que terminaría convirtiéndose en pianista y que desarrollaría en Madrid una vida vinculada a la música, la cultura y el ambiente libertario de la época.
En Madrid conoció al escritor Ramón J. Sender. Se casaron por lo civil y tuvieron dos hijos, Ramón y Andrea. Cuando en julio de 1936 se produjo el golpe de Estado, la familia se encontraba en San Rafael, en Segovia. Sender marchó hacia Madrid mientras Amparo regresó con los niños a Zamora. La ciudad que conocía desde niña parecía, entonces, un lugar más seguro.
La decisión terminaría siendo fatal.
Una familia perseguida
Cuando Amparo llegó a Zamora, sus hermanos Saturnino y Antonio ya habían sido detenidos. Ambos serían asesinados en los meses siguientes: Antonio el 28 de agosto y Saturnino el 18 de septiembre de 1936. Amparo tampoco tardaría en quedar en el punto de mira.
Fue detenida inicialmente a comienzos de agosto y puesta en libertad, pero el 28 de agosto volvió a ser arrestada después de acudir al Gobierno Civil para reclamar por la situación de su hermano Antonio. Desde entonces permaneció en la prisión de Zamora junto a su hija Andrea, que todavía era un bebé. Los testimonios conservados sobre aquella cárcel describen hacinamiento, falta de atención a mujeres con hijos y embarazadas y un clima de terror marcado por las sacas y las ejecuciones.
La historia de Amparo quedó así ligada a la de otras mujeres encarceladas en Zamora durante aquellos primeros meses de la guerra. Entre ellas estaba Pilar Fidalgo, cuyo testimonio sobre la prisión terminaría convirtiéndose en una de las fuentes para reconstruir aquellos días.
Pero el tiempo de Amparo se acababa.



