Desde principios de 2021, las Fuerzas de Seguridad han observado un incremento incesante de hurtos de catalizadores de vehículos, por parte de personas que accedían debajo del vehículo, lo levantaban con alguna herramienta tipo "elevador" y cortaban un tramo mediante alguna herramienta cortadora tipo radial o similar.
Estos catalizadores pueden valer 100 y 600 euros en el mercado de segunda mano. El catalizador lleva un panel de cerámica que es impregnado con un recubrimiento de metales preciosos –paladio, rodio y platino– que, al entrar en contacto con los gases nocivos, reaccionan y generan gases nobles o inertes que resultan menos contaminantes cuando llegan a la atmósfera.
La vida útil del catalizador está alrededor de los 10 años, momento a partir del cual va perdiendo eficacia, si bien los metales siguen manteniendo sus propiedades y son reciclados para otros usos. Los catalizadores que ya han cumplido su servicio son reciclados en centros especializados mediante un proceso bastante complejo, donde se extrae el platino, el paladio y el rodio. Además son pocas las empresas autorizadas para realizar estas funciones.
El precio de los metales preciosos va siempre en función de lo que marca la bolsa y está sometido a fuertes fluctuaciones. Con la crisis económica de 2008 bajó bastante, aunque desde entonces ha ido repuntando y, actualmente, se sitúa por encima de los 1.100 euros, la onza –31,1 g–, con lo que el gramo se pagaría a unos 37 euros, mientras que la onza de paladio se cotiza a 660 euros –más de 21 euros el gramo.
Los ladrones de catalizadores van equipados con herramienta específica para retirar estos dispositivos, aunque en ocasiones se limitan a cortar el tubo de escape o arrancarlos de un tirón atando una cadena a otro vehículo.



