Cláxones inundando la ciudad, camiones engalanados, sonrisas de oreja a oreja y abrazos. Los transportistas zamoranos celebran hoy el día de su patrón, San Cristóbal, con una jornada de hermanamiento, convivencia y diversión, aunque también marcada por la complicada situación que atraviesa el sector.
Pedro Rodríguez, presidente de la asociación de transportistas de Zamora, Asetramdiza, ha analizado para Zamora24Horas lo que supondrá esta jornada festiva, pero también las dificultades a las que se enfrentan los profesionales del transporte.
Respecto a la celebración, Rodríguez señala que se trata de un día para compartir con compañeros y amigos, aunque puntualiza que son “más amigos que compañeros”, y destaca que la festividad sirve para “olvidarnos de las penas y las penurias que pasamos últimamente”.
Sin embargo, la realidad cotidiana del sector es muy distinta y cuenta con varios frentes abiertos. El presidente de Asetramdiza es contundente: “Faltan camiones, faltan chóferes y también falta trabajo”. Además, denuncia que los profesionales están cada vez más presionados y recuerda que las ayudas prometidas por el Gobierno todavía no han llegado.
Rodríguez también pone el foco en la grave falta de conductores, una situación que, asegura, empeora cada año. “No se hace atractivo el sector, cada día nos putean más y la gente no quiere un sueldo así”, lamenta, añadiendo que las nuevas generaciones ya no están dispuestas a asumir las largas jornadas fuera de casa, los horarios cambiantes y las exigencias del trabajo.
“Antes se cogía con ilusión. Cuando empecé había más gente joven con ganas de empezar y ahora el estar toda la semana fuera de casa, los horarios, los tiempos de conducción y descanso o los cambios de carga y descarga hacen que la gente ya no quiera llevarse malos ratos”, explica.
Otro de los grandes problemas es el aumento constante de los costes, que los transportistas no pueden repercutir en el precio final de su trabajo. Rodríguez recuerda que el precio del combustible se disparó en marzo debido a la guerra y, aunque ha descendido ligeramente, “no ha bajado lo suficiente y no lo podemos repercutir”. A ello se suman las continuas subidas de neumáticos, seguros, alimentos y otros gastos asociados a la actividad.




