El Teatro Ramos Carrión fue el escenario elegido para entregar los trigésimos premios Mercurio y Vulcano. Una gala cargada de emociones debido a los discursos de los premiados, así como de reivindicaciones para seguir luchando por una provincia que "están dejando morir" tal y como señaló José Luis Calvo ganador de la la medalla a la lealtad empresarial por su labor en la empresa lechera Gaza.
El Premio Mercurio, otorgado por el primer teniente de alcalde Antidio Fagúndez, fue otorgado a La Madrileña-92 S.L. Una empresa que alcanza ya su quinta generación de trabajadores y los hermanos Vecilla -cuarta generación- dedicaron el galardón a sus padres y abuelos precursores del negocio allá por 1982.La intencionalidad de los premiados, que agradecieron el premio a la Cámara, es continuar con la Madrileña tanto años como los cumplidos. Nada más y nada menos que 135.
La Presidenta de la Diputación, maye Martín, fue la encargada de entregar el Premio Vulcano a Gestión Agroganadera S.L. Una empresa que comenzó en el pequeño pueblo salmantino de Lumbrales con un pequeño negocio y hoy ellos mismos se asombraron de dónde habían llegado. El recuerdo de sus padres estuvo presente durante el discurso y aseguraron que "el olor de la leche de oveja se lleva en la sangre".
El punto de mayor emoción de la gala llegó con la Medalla a la Dedicación Empresarial. El galardonado José Alonso Rodríguez enmudeció el teatro con su discurso entre lágrimas recordando el duro trabajo realizado desde sus catorce años hasta llegar a conseguir afianzar el nombre de Talleres USE. Un emocionado ganador que no solo se metió al público en el bolsillo, también lo hizo con la medalla. La medalla recayó en Villafáfila y la emoción en la palabras de José. Su discurso de agradecimiento hizo estallar el Ramos en aplausos.
Por último, la Medalla a la Lealtad Empresarial fue concedida a José Luis Calvo Rosón, de Leche Gaza, S.L. El discurso de Rosón fue el más reivindicativo de todos pidiendo a las instituciones el apoyo para dinamizar la provincia. "No podemos dejar morir la provincia porque ya está muerta, es necesario el apoyo colectivo para seguir luchando por y para Zamora". Con estás palabras concluyó el premiado su parte más crítica para dar paso al agradecimiento y el perdón a su familia por aguantar tantas horas de trabajo.
Desde la Cámara de Comercio, en palabras de su presidente, y la presidenta de la Diputación, Mayte Martín, resaltaron la labor empresarial de los premiados así como de aquellos que trabajan duramente por mantener la provincia a flote.




