El actor zamorano Christian Mulas se ha incorporaba recientemente al elenco de la serie 'La Promesa' para dar vida a Julio Sopena. La serie de RTVE protagonizada por Ana Garcés, Eva Martín y Arturo Sancho roza ya los 900 episodios y a partir de ahora contará con este zamorano entre su reparto. Y es que este actor pasó de tener 'aparcada' la interpretación, pese a que siempre fue su sueño, a formar parte de una de las series del momento en la televisión nacional. Así, atiende a Zamora24horas para desgranar el proceso y esbozar todo lo que no se ve, todo aquello que acontece detrás de las cámaras.

¿Cómo ha sido el proceso por el que llega a esta serie?
El proceso es muy sencillo. Yo estaba trabajando en una fábrica. O sea, he estado estos años atrás trabajando en una fábrica. Yo ya no quería seguir con el tema de la interpretación ni nada de eso. Simplemente no porque no quisiera, porque para mí es mi sueño, me encanta, al igual que la música. Pero no dejan de ser trabajos muy inestables en los que viven de ello muy pocos. Y bueno, pues eso, al final la inestabilidad esa que hay es muy complicada de llevar. Y al final, pues eso, si luego ya te echas un trabajo fijo, además estando en Zamora. Ahora como están las cosas de difíciles y de caro y todo, en Madrid sobrevives prácticamente. Pues bueno, yo ya me quedé en Zamora. Estaba trabajando en una fábrica y dije, pues mira, pues ya está. Además yo no tengo representante, no he tenido representante prácticamente nunca. Y yo tengo la suerte de que de repente me llega un mail de Eva y Yolanda, que son las directoras de casting prácticamente las mejores de España. Que yo siempre estoy agradecido a ellas porque para mí son como mis hadas madrinas porque siempre se acuerdan de mí y esta vez se acordaron de mí después de varios años. Yo ya pensaba que no me iban a llamar porque es normal, ¿no? Al final hay mucha gente con la que se puede trabajar y yo ya además estaba perdido aquí en Zamora, sin representante y digo: "Pues oye, si no lo buscas no lo vas a encontrar". Yo ya no estaba buscando y bueno, pues me llegó un mail de Susi Pelayo, que es una de las asistentes, de las que trabajan con Eva y Yolanda. Y me mandó un mail que había una prueba, que si quería hacerla, que es para un personaje nuevo, que ha entrado para una serie de La 1 y bueno, que se llamaba La Promesa.
¿La seguía desde hacía tiempo?
Yo no sabía cuál era, no la veía ni mucho menos porque yo no tenía tiempo para ver, y menos además una telenovela que era por la tarde. O sea, no había tiempo, vamos, pero sí que la conocía de oídas. Pero nada, no había visto nada de ello ni nada. Y nada, me mandaron un mail.
¿Cómo recibió la noticia de que habías sido elegido?
Yo estaba trabajando, me puse nervioso porque dije: "Joder, ahora de repente me sale un casting". Lo primero que hice fue preguntar qué tipo de papel era porque si iba a ser un papel corto, de poco tiempo, no iba a dejar un trabajo estable para que luego no me saliera. O sea, para que luego yo pues me quedara sin trabajo encima. O sea, pues no quería que pasara eso. Y bueno, pues me dijeron que era para largo tiempo, para bastantes meses. Y al final esto es una oportunidad, es mi sueño, y hombre, no puedo perder esta oportunidad. Entonces yo lo primero que hice fue honestamente comunicárselo a la empresa, a mi jefe, le dije: "Mira, me ha pasado esto y yo estoy muy aquí a gusto, pero me ha surgido esta oportunidad y tengo que intentarla". Bueno, estoy diciendo esto cuando ya me cogieron, ¿vale? Porque yo antes, primero, me acuerdo que fui un sábado a hacer un casting, el casting, y yo sin más, yo fui a hacerlo, me lo preparé, me pareció algo muy complicado. Dije: "Ni de coña me van a coger porque yo ya ves que tengo un perfil muy urbano, tengo tatuajes, el pelo lo tenía así un poquito largo de arriba, bastante largo de arriba, pero con degradado a los lados...". ¿Sabes lo que dije? Dije: "Bueno, vamos a intentarlo, que por intentarlo no perdemos nada". Así que me cogí, me puse una camisa, tenía un chaleco yo de Emidio Tucci que me compré en el Corte Inglés, me acuerdo, porque yo era muy fan de Peaky Blinders, y me lo puse para meterme un poco en el personaje y lo que me hice es repeinar con la raya a un lado y me cogí. ¿Y qué hice más? Bueno, me puse el chaleco y nada, me caractericé yo solo. Y me pinté, me oscurecí los laterales del pelo, porque lo tenía muy cortito, para que lo estuviera más oscuro. Y nada, pues eso, para que se vea esa imagen de decir: "Hostia, pues sí, da el pego". Y además con la camisa de manga larga para que no se me vieran los tatuajes. Pues nada, hice el casting, y me avisaron a la semana que les había gustado, pero que querían verme un último casting con la compañera. O sea, porque el primer casting fui yo solo, la réplica me la daba Yolanda, que es la directora de casting y que también es actriz. Y luego en este segundo casting era ya hacerlo con Babeth Ripoll, que es la que hace de Tomasa Arcos, que también cogieron, porque nos querían ver juntos, porque les gustamos los dos. Y nada, una vez que hicimos eso ya fue que estábamos dentro. Entonces ya me tocó dejar el trabajo, todo muy rápido. Fue porque teníamos que entrar al mes siguiente y teníamos que empezar con ensayos, porque claro, esto es un ritmo de locos.
¿Qué puede decir de su personaje?
Bueno, pues Julio Sopena es el ayuda de cámara del Duque de Buenaventura. Puedo decir que es una persona muy estricta, muy disciplinada, con mucho carácter. A la vez es muy burlón. Daría su vida por el Duque, porque prácticamente ha estado toda su vida trabajando con él. No toda su vida, pero desde muy joven. Es que no puedo decir tampoco mucho más, porque no ha salido en la serie. Pero sí, más o menos eso. Es un tío muy disciplinado, con mucho carácter. Mataría por su Duque. Es que no puedo contar mucho más, la verdad. Porque como no ha salido, no quiero, por si acaso.
¿Le dejan cierto margen para que haga suyo el personaje?
Bueno, sí. A ver, la cosa es que yo cuando hice el casting, me dijo el jefe, el productor, que es Josep Cister, que había probado a más actores, y yo fui el único que le gustó cómo lo hice. Porque él hizo una separata un poco complicada, hizo una secuencia un poco complicada, que es la verdad. Que era con mucho palabreo de esa época. Y bueno, pues yo, no sé, como la entendí, pues la actué. Y bueno, pues le gustó. Fui yo el único que gustó de todos. Y una vez que estoy dentro ahí, pues yo creo que aquí, como en todos los sitios, al final el personaje, siempre dentro de lo que ellos quieren, porque a ti te dan un personaje y te dicen, pues mira, es Julio Sopena, es una ayuda de cámara, es muy estricto, es muy duro, tiene un carácter fuerte, a la vez es burlón. Todas estas cosas pues tú lo haces a ti. Entonces, cada uno pues lo desarrolla a su manera, por su personalidad. Yo por lo menos es como pienso. Yo al final he hecho ese personaje con todas esas características, pero dentro de cómo sería yo, ¿sabes? Es como yo me trabajo los personajes. O sea, yo me pongo en la piel de una persona que es así, que es arrogante, que es prepotente, que tiene mucho carácter y encima es muy burlón. Porque al final todos tenemos partes de todo. Lo que pasa es que unos tienen más de una cosa o unos a lo mejor son más simpáticos, otros tienen muy mala leche y yo la verdad que soy muy camaleón para eso. Entonces la verdad que no es que te den cierto margen, es que tú lo haces más tuyo y luego los guionistas suelen escribir según tú lo vas desarrollando.
¿Cómo es el trabajo en una serie diaria? ¿Cambia mucho respecto a otros trabajos?
Es un ritmo muy rápido, es un tren de alta velocidad, es una serie diaria y encima ya no es eso. Lo difícil que es, me ha costado y me está costando, adaptarme a los textos de esa época. Y luego, aparte de que es una serie diaria, tienes muy poco margen de tiempo para prepararte los textos. Yo prácticamente al principio estaba muy, muy acojonado. Las series diarias creo que es los trabajos más difíciles de la interpretación. Porque es lo que te digo, no tienes prácticamente margen de tiempo para prepararte el personaje, no tienes prácticamente nada de tiempo porque estás rodando todos los días. Por ejemplo, en un día nosotros rodamos al día un capítulo. Rodamos un capítulo diario en el que depende de tu personaje, tiene más tramas o menos. Si a lo mejor al día pues ruedas entre una secuencia y siete o seis. Y a lo mejor hay un día que te toca hacer siete secuencias. Bueno, siete son demasiadas, pero cuatro o cinco secuencias. Pero esto todos los días. Hay días que haces a lo mejor cuatro, otros días haces tres, haces dos o una. Tienes un margen de tiempo para grabar. O sea, de una hora a una hora eso es el tiempo que tienes para rodar y que salga bien. Y no hay más. No se puede perder más tiempo. Es como un horario de trabajo. Entonces, ¿qué es lo que pasa? Que tú, el personaje, lo vas aprendiendo... Es como todo muy rápido. Y una velocidad brutal. Entonces, no tiene nada que ver con una película. Que una película se rueda a lo mejor entre un mes y medio, tres meses, ¿sabes? Y ya está. Pero tienes un margen de tiempo que te vas preparando el personaje. Tienes ensayos. Aquí al final, bueno... Aquí, gracias a Dios, tuvimos un mes de ensayos y luego ya búscate la vida. Por lo menos es un mes de ensayo. Hay otras series diarias, por lo que tengo entendido, que empiezas sin ensayos. Entonces, te tienes que ir adaptando. Es muy difícil el ritmo. Llevar el ritmo. Aquí hay veces que uno... Yo he tenido días de agobio, de estrés, de mucho nerviosismo, de no llegar. Bueno, descansar muy poco porque acabas de trabajar y por la tarde ponte a estudiarte lo del día siguiente, el fin de semana también te pase. Prácticamente no tienes mucho tiempo.
¿Julio Sopena llega para quedarse?

En principio yo me voy a quedar toda la temporada quinta, pero no se sabe si seguirá mi personaje o no. De momento estoy ahí fijo. Soy uno de los personajes fijos, secundarios, al igual que el duque de Buenaventura y Tomás Arcos, que son el duque es Javier Lago y Babeth Ripoll, que es Tomasa Arcos. Y somos los tres personajes secundarios que hemos entrado a la promesa como personajes fijos. No somos episódicos. De momento somos fijos y no se sabe cuánto va a durar la trama.




