Hay objetos que nacen para durar y otros que nacen para ser sustituidos. La diferencia suele estar en las manos. En una época en la que casi todo llega empaquetado, fabricado lejos y pensado para una vida breve, Zamora volverá a dedicar cuatro días a quienes siguen trabajando como se ha trabajado durante siglos: con barro, agua, fuego y paciencia.

La LIV Feria de la Cerámica y Alfarería Popular abrirá este viernes sus puertas en las plazas de Viriato y Claudio Moyano, dentro de la programación de las Ferias y Fiestas de San Pedro. La inauguración tendrá lugar a las 19.30 horas y contará con la actuación del Grupo Etnográfico La Morana. La cita se prolongará hasta el 29 de junio y reunirá a más de sesenta artesanos, convirtiendo una vez más el centro histórico en uno de los grandes escaparates nacionales de la cerámica tradicional y contemporánea.
No es una feria cualquiera. A sus cincuenta y cuatro ediciones hay que añadirle algo más difícil de medir: la capacidad de seguir despertando interés en un oficio que ha visto desaparecer talleres, hornos y generaciones enteras de artesanos. Diversas publicaciones especializadas la consideran una de las ferias de cerámica y alfarería más veteranas de España y un referente para el sector artesanal.
Quizá por eso resulta imposible hablar de la feria sin hablar de Zamora. Porque la provincia mantiene una relación especial con el barro. En sus pueblos la alfarería fue durante siglos una necesidad antes que una manifestación artística. Las piezas servían para cocinar, conservar alimentos o transportar agua. Después llegaron las vitrinas, los coleccionistas y las exposiciones. Pero el origen sigue siendo el mismo: un material humilde transformado por la experiencia.
Lo que se exhibirá durante estos días no son únicamente piezas de cerámica. Son horas de trabajo. Son técnicas transmitidas entre generaciones. Son oficios que han sobrevivido a la industrialización y al mercado global.
La feria volverá a combinar la actividad comercial con una programación paralela que busca acercar el oficio al público. Entre las propuestas previstas destaca un taller demostrativo y participativo de rakú de cántaros, una técnica cerámica de origen japonés basada en procesos de cocción rápida que permite observar la transformación de las piezas prácticamente en directo. La actividad se celebrará el 27 de junio en la Plaza de Viriato.
Pero uno de los momentos más singulares llegará al día siguiente con la intervención artística colectiva "Horizonte Coomonte", una propuesta participativa en arcilla que rendirá homenaje a José Luis Alonso Coomonte, uno de los creadores más relevantes vinculados a Zamora y una figura imprescindible de la escultura española contemporánea. La actividad tendrá lugar también en la Plaza de Viriato y estará abierta a la participación del público.
Hay algo especialmente simbólico en ese homenaje. Coomonte dedicó buena parte de su trayectoria a demostrar que los materiales tradicionales podían dialogar con la modernidad sin perder identidad. Que la tradición no era una pieza de museo, sino una conversación permanente entre lo heredado y lo nuevo. De algún modo, esa misma idea sobrevuela la feria desde hace décadas.
La programación incluye además la décima edición de la Exposición Feria de la Cerámica y Alfarería Popular, que podrá visitarse en el Museo Etnográfico de Castilla y León. Allí se mostrarán las piezas participantes en el Certamen del Barro Herminio Ramos Pérez, una iniciativa que cada año propone un tema diferente para estimular la creatividad de los artesanos.
Mientras las fiestas de San Pedro multiplican los escenarios, los conciertos y el bullicio, la Feria de la Cerámica mantiene un ritmo distinto. Más lento. Más parecido al de un torno que gira. Más cercano al tiempo que necesitan las cosas importantes.

Porque quizá el secreto de su longevidad sea precisamente ese: recordar que todavía existen objetos que no salen de una cadena de montaje, sino de una conversación silenciosa entre unas manos y un puñado de tierra. Y que, en ocasiones, una ciudad también puede reconocerse en ellos.




