Con motivo del Día Mundial de las Personas Refugiadas, que se conmemora cada año el 20 de junio, este viernes Cruz Roja Zamora ha organizado un foro social en el Palacio de La Alhóndiga para mostrar las necesidades y realidad de las personas solicitantes de asilo.
En 2025, Cruz Roja en Zamora ha podido acompañar a 255 personas (58% hombres), ofreciendo acogida, apoyo jurídico, enseñanza de castellano, atención psicológica y acceso al empleo, con más de 5.500 intervenciones. El objetivo de Cruz Roja es contribuir a que estas personas puedan alcanzar una vida digna, autónoma y estable en nuestro país. Para ello, se les brinda un acompañamiento constante, nuevas herramientas personales y sociales o se refuerzan aquellas que estas personas ya tenían previamente.
En esta fecha especial, Cruz Roja recuerda que buscar refugio es mucho más que cruzar una frontera: es empezar de nuevo. Y ahí Cruz Roja Española, con el apoyo del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, los Fondos Europeos (FAMI) y la colaboración de las diferentes administraciones públicas, desempeña un papel crucial.
Cruz Roja Española recuerda que más de 122 millones de personas en el mundo se ven obligadas a abandonar sus países de origen, e iniciar un largo y complejo proceso migratorio, en un contexto marcado por rutas peligrosas que se cobran miles de vidas cada año. Según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), de las 8.000 personas migrantes que murieron en 2025 en rutas irregulares, 1.656 personas lo hicieron en pateras o cayucos rumbo a España. Cruz Roja Española, en coherencia con su principio de humanidad, lleva más de 30 años trabajando con personas migrantes en situación de vulnerabilidad, con acciones que abarcan la respuesta humanitaria, la protección, el apoyo, la integración y la defensa de las personas migrantes, refugiadas y desplazadas.
Cruz Roja Española subraya que las personas migrantes y refugiadas no solo necesitan apoyo, sino que aportan valor social, cultural y económico a las comunidades de acogida.
Y es que las cifras reflejan una realidad, pero las historias personales son las que muestran el verdadero impacto de la acogida. Porque detrás de cada cifra hay una historia, y detrás de cada historia, una oportunidad para construir un futuro digno.
Es el caso Ancir Margarita, de Venezuela, quien tras participar en el programa de Cruz Roja logró acceder a formación y encontrar empleo en Huesca. “Hoy sigo trabajando y aportando a la sociedad como encargada de equipos de limpieza -señala-. He construido una nueva vida gracias a las oportunidades recibidas”. También Bakary Drame, de Mali, recuerda su llegada, pero sobre todo su presente en España: “Cuando llegué todo era difícil, pero Cruz Roja me tendió la mano. Hoy tengo un trabajo en Zaragoza y he podido reconstruir mi vida”.Una de muchas historias que hoy tienen final feliz.




