Hay canciones que no envejecen. Simplemente esperan. Esperan a que alguien toque los primeros acordes para que una plaza entera recuerde dónde estaba la primera vez que las escuchó. Eso ocurrió este lunes en la Plaza Mayor de Zamora. Bastó que Los Diablos salieran al escenario para que las Ferias y Fiestas de San Pedro dejaran de ser solo el final de un programa y se convirtieran en un ejercicio colectivo de memoria.

Varias generaciones compartieron el mismo repertorio, desde quienes crecieron con los vinilos del grupo hasta niños que, sin haber nacido cuando aquellas canciones sonaban en las radios, terminaron cantando estribillos que forman parte de la banda sonora de varias décadas.
La Plaza Mayor presentó un gran ambiente para recibir al grupo encargado de cerrar la programación musical de las fiestas. No hubo prisas. Nadie parecía tener ganas de que San Pedro terminara. Las terrazas seguían llenas, las familias ocupaban cada rincón de la plaza y muchos prefirieron escuchar el concierto de pie, como quien intenta alargar unos minutos más el verano recién estrenado.
Temas como "Un rayo de sol", convertido desde hace décadas en un himno popular, fueron coreados por un público entregado que respondió desde el primer momento a cada invitación del grupo. Porque hay canciones que no necesitan presentación: basta una guitarra o una frase para que cientos de voces hagan el resto.





