Hay canciones que no envejecen. Simplemente esperan. Esperan a que alguien toque los primeros acordes para que una plaza entera recuerde dónde estaba la primera vez que las escuchó. Eso ocurrió este lunes en la Plaza Mayor de Zamora. Bastó que Los Diablos salieran al escenario para que las Ferias y Fiestas de San Pedro dejaran de ser solo el final de un programa y se convirtieran en un ejercicio colectivo de memoria.

Varias generaciones compartieron el mismo repertorio, desde quienes crecieron con los vinilos del grupo hasta niños que, sin haber nacido cuando aquellas canciones sonaban en las radios, terminaron cantando estribillos que forman parte de la banda sonora de varias décadas.
La Plaza Mayor presentó un gran ambiente para recibir al grupo encargado de cerrar la programación musical de las fiestas. No hubo prisas. Nadie parecía tener ganas de que San Pedro terminara. Las terrazas seguían llenas, las familias ocupaban cada rincón de la plaza y muchos prefirieron escuchar el concierto de pie, como quien intenta alargar unos minutos más el verano recién estrenado.
Temas como "Un rayo de sol", convertido desde hace décadas en un himno popular, fueron coreados por un público entregado que respondió desde el primer momento a cada invitación del grupo. Porque hay canciones que no necesitan presentación: basta una guitarra o una frase para que cientos de voces hagan el resto.
Los Diablos no ofrecieron solo un concierto; ofrecieron un viaje a otra época, a los veranos de las verbenas, las orquestas y las cintas de casete. Un repertorio que sigue encontrando hueco en las fiestas populares más de medio siglo después de su nacimiento.
El concierto, previsto por el Ayuntamiento como broche musical de las Ferias y Fiestas de San Pedro, dio paso al tradicional espectáculo de fuegos artificiales en la Playa de los Pelambres, encargado de cerrar definitivamente una edición marcada por la elevada participación ciudadana y el éxito de las principales citas del programa.

Con el último acorde y el cielo iluminándose sobre el Duero, Zamora volvió a guardar las fiestas hasta el próximo junio. Porque San Pedro termina cada año de la misma manera: con la sensación de que ha pasado demasiado deprisa y con la promesa, casi silenciosa, de volver a encontrarse en la misma plaza dentro de doce meses.



