La Diócesis de Zamora ha dado un paso significativo en la reorganización de sus estructuras internas con la aprobación de los nuevos Estatutos de su Curia Diocesana. El decreto ha sido firmado por el obispo Fernando Valera el pasado 25 de abril de 2026, coincidiendo con la festividad de San Marcos Evangelista.
Según recoge el documento, los Estatutos entrarán en vigor ad experimentum durante un periodo de tres años desde su publicación en el Boletín Oficial de la Diócesis. Esta aprobación responde al objetivo de adaptar la estructura diocesana al proceso de “conversión de las estructuras” y reforzar su misión evangelizadora en un contexto marcado por la sinodalidad.
La decisión ha sido adoptada tras un proceso de consulta a diversos órganos diocesanos, entre ellos el Consejo de Gobierno, el Consejo Presbiteral y el Colegio de Arciprestes, en el ejercicio de las competencias ordinarias del obispo.
Una Curia al servicio de la misión pastoral
Los nuevos Estatutos definen la Curia Diocesana como un organismo al servicio del ministerio pastoral del obispo y del gobierno de la diócesis. Su labor se centra especialmente en la dirección de la actividad pastoral, la administración y el ejercicio de la potestad judicial, conforme a la normativa canónica vigente.
El texto subraya que la finalidad principal de esta reorganización es lograr una estructura más clara, coordinada y eficaz, orientada al bien del conjunto del Pueblo de Dios encomendado al obispo.
Asimismo, se insiste en que los distintos organismos —vicarías, delegaciones, departamentos y oficinas— deberán actuar respetando sus competencias propias, pero siempre en coordinación interna y en comunión, promoviendo una acción pastoral conjunta basada en la escucha, el discernimiento y la corresponsabilidad.
Nueva estructura y delegaciones episcopales
La reforma incluye la organización de los principales cargos y organismos diocesanos, como el Vicario General, el Canciller-Secretario General, el Provicario General, el Moderador de Curia, el Gerente-Ecónomo, la Curia Judicial, las Delegaciones Episcopales, la Santa Iglesia Catedral del Salvador, los seminarios y diversos órganos colegiados.
Entre las novedades destaca la creación de cinco delegaciones episcopales:
- Comunión Fraterna
- Evangelización
- Misión Samaritana
- Cultura, Patrimonio y Sociedad
- Economía y Asuntos de Gestión
Además, se establecen mecanismos de vigilancia y control que buscan garantizar un funcionamiento más transparente y eficiente.
Impulso a la vida diocesana
Con esta aprobación, la diócesis zamorana pretende responder de forma más adecuada a los retos actuales, tanto pastorales como administrativos, reforzando su capacidad evangelizadora.
La iniciativa se enmarca en un proceso más amplio de renovación eclesial, orientado a consolidar una Curia verdaderamente al servicio de las comunidades cristianas y de las diversas realidades presentes en el territorio diocesano.




