El Gobierno ha propuesto a los sindicatos que el Salario Mínimo Interprofesional aumente un 0,5% el próximo año, llegando hasta los 648 euros al mes y los 9.079 euros anuales. Así lo prevé aprobar este viernes el Consejo de Ministros, aunque la propuesta no gusta a la Unión General de Trabajadores (UGT) ni a Comisiones Obreras (CCOO) por considerarla "pobre, injusta y no coherente con la recuperación". Y es que explican que aumentar sólo tres euros el salario mínimo no se corresponde con la situación actual de las familias españolas.
A juicio de CCOO y UGT la propuesta no permite recuperar la pérdida de poder de compra de esta renta, en los últimos cinco años ha perdido cinco puntos, "y no es coherente con el escenario de recuperación de la economía española que promulga el Gobierno". Los sindicatos solicitan una subida del 12,5% en enero de 2015 para llegar a 725 euros y un 10,25% en enero de 2016, alcanzando en esa fecha los 800 euros, en línea con el objetivo de que el salario mínimo se aproxime al 60% del salario medio, tal y como se recoge en la Carta Social Europea suscrita por España. Se trata, además de eliminar la diferencia del porcentaje sobre el salario medio que representa el SMI en España y en Europa.
Explican los sindicatos que desde el año 2000 hasta el 2011, el salario mínimo experimentó una continua, aunque irregular, mejora nominal. No obstante, su capacidad de compra, descontando la evolución de los precios, sólo señala un aumento de su poder adquisitivo entre 2004 y 2009. La llegada de la recesión económica marca un cambio en la evolución del salario mínimo. Mientras en 2009 el crecimiento real positivo se debió sobre todo a la caída de los precios de los productos, desde 2010 se produce una pérdida de poder de compra que responde tanto al estancamiento en la variación nominal del SMI como a la subida de los precios de los bienes y servicios. Así, entre 2010 y 2013, el aumento del IPC unido al mínimo incremento nominal del SMI (en 2012 y 2014 incluso congelado), causan una pérdida de su poder de compra. El resultado es que, en los cinco últimos años, el SMI ha perdido cinco puntos de su capacidad adquisitiva.
Por otro lado, "dado que la mejora del poder de compra del SMI contribuye al fortalecimiento de la cohesión social y a la reducción de desigualdades, la crisis económica no puede servir de excusa para no avanzar progresivamente hacia la consecución del objetivo del 60% del salario medio neto suscrito por España en la Carta Social Europea, lo que equivale en el caso español a un SMI algo por encima de los 900 euros. Para eliminar la diferencia del porcentaje sobre el salario medio que representa el SMI en España y en Europa –en un proceso de varios años– el SMI debería incrementarse en España en función del ritmo al que evolucionen el salario medio y el salario mínimo en Europa, y el salario medio en España. De esta forma la evolución del SMI se condiciona al comportamiento medio observado en Europa, que es el espacio donde compite internacionalmente la economía española".




