Las dos principales referencias políticas de la provincia de Zamora han mostrado su apoyo durante las últimas horas a Sergio Martín, periodista zamorano que se encuentra en el centro de la polémica tras la entrevista realizada a Pablo Iglesias, líder de Podemos, el pasado viernes. Tanto Fernando Martínez Maíllo como Rosa Valdeón han querido ponerse de lado del zamorano en un tema que ha despertado mucha discusión en la palestra social.
El presidente de la Diputación Provincial de Zamora, Martínez Maíllo, comentaba en las últimas horas en su perfil de la red social Twitter: “Sergio Martín es una gran periodista, y quien pide su dimisión parece que añora “la censura”, quizás porque su referente está en Venezuela”. Además, utilizaba su experiencia personal para ir más allá en su argumentación: “Muchos llevamos muchos años recibiendo críticas y preguntas de todo tipo, y jamás hemos pedido el cese de ningún periodista”, espetaba Martínez Maíllo.
Precisamente, horas después de estas reacciones, el propio presidente de la Diputación de Zamora se congratulaba de seguir viendo a Sergio Martín presentando el programa nocturno del canal temático de TVE 24 Horas: “Me da mucha alegría ver a Sergio Martín presentando una vez más “La Noche 24 Horas” y que por mucho tiempo. Enhorabuena y adelante”. Hay que recordar que el periodista zamorano fue uno de los premiados en el último Día de la Provincia celebrado en Fermoselle como embajador zamorano del año.
Pero no solo el presidente de la Diputación ha apoyado a Sergio Martín. También la alcaldesa de Zamora, Rosa Valdeón, ha mostrado su postura: “La pregunta a Pablo Iglesias de Sergio Martín es lo que debe hacer un periodista. Tras la entrevista de Ana Pastor... como ha cambiado todo”, reflexionaba la regidora municipal.
Además, añade: “Sergio Martín actuó como un verdadero profesional del periodismo. La libertad de expresión es esto. No retrocedamos. Cuestionan el trabajo de un gran profesional en un país libre. ¿Y la libertad de expresión? ¿O eso solo es para algunos?”, lanzaba de forma enigmática una Rosa Valdeón que terminaba con un “Ánimo, Sergio”.




