El teólogo, investigador y escritor zamorano Luis Santamaría lanza su nuevo libro 'La serpiente seductora. Don Bosco y el espiritismo' para adentrarse de nuevo en el mundo de las creencias alternativas. Una obra breve, de unas 80 páginas, en la que se presente descubrir una faceta poco conocida del fundador de los salesianos: su oposición a las prácticas espiritistas del siglo XIX. Nace de una controversia actual, la celebración de un espectáculo de la médium argentina Noelia Pace en un espacio cultural de los propios salesianos en Vigo. Un acontecimiento que ha llevado a Santamaría a reflexionar, con la vista puesta en el pasado, sobre un fenómeno que, a su juicio, sigue aprovechándose del sufrimiento y la vulnerabilidad de las personas.
Pace se presenta como médium, tanatóloga y escritora, y cuenta con una creciente popularidad en redes sociales, recorriendo distintos países con sus espectáculos. Según explica en sus entrevistas, su supuesto don le permite conectar con los fallecidos y transmitir mensajes a sus familiares, a quienes asegura acompañar durante el duelo. La convocatoria en Vigo, prevista para este sábado, pretende reunir a 600 espectadores y fue el detonante de la publicación.
Santamaría, miembro fundador de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), considera especialmente cuestionable que una actividad así encuentre hueco en un recinto de titularidad católica como el Cine Teatro Salesianos de la ciudad gallega. El escritor explica que decidió abordar el asunto de una manera casi urgente ante la celebración del espectáculo, titulado 'Mediumnidad'. Su respuesta, sin embargo, no se limita a la crítica de los actos realizados por Pace ni toda esta polémica, sino que busca ofrecer contexto histórico y religioso sobre el espiritismo.
"Una respuesta adecuada es, más allá de la polémica y la crítica que se puede hacer, presentar el fenómeno de espiritismo desde los ojos del sacerdote italiano que en el siglo XIX fundó la congregación salesiana". Así, el asunto actual sirve como punto de partida para la investigación centrada en la reacción de Don Bosco ante unas prácticas que ya despertaban controversia en aquella época.
Aunque el espiritismo pueda parecer un cambio de temática respecto a sus anteriores trabajos sobre sectas por los que Santamaría es célebre, el autor lo sitúa en el mismo ámbito de investigación: las creencias alternativas y el esoterismo, pero mostrando sus orígenes, riesgos y diferencias con la visión cristiana de la muerte. El vínculo entre todos estos fenómenos está en la capacidad que tienen para atraer a personas que atraviesan momentos de fragilidad por hechos graves que han acaecido en sus vidas y que buscan respuestas a preguntas difíciles.
El proceso de duelo constituye uno de los puntos centrales de su análisis. La promesa de contactar con seres queridos fallecidos para ofrecer un consuelo artificial se convierte, en palabras de Santamaría, en una vía de explotación económica y emocional. El zamorano ejemplifica con el caso actual de Pace que el espiritismo moderno surgió a mediados del siglo XIX y que, desde sus inicios, ha estado vinculado a prácticas fraudulentas.
En cuanto a posibles nexos comunes del espiritismo con la religión cristiana, Santamaría reconoce que ambos comparten el rechazo a la visión totalmente materialista de la existencia, pero desde fundamentos diametralmente opuestos. "La religión cristiana se basa en la fe y en la esperanza, mientras que el espiritismo se apoya en la pretensión egocéntrica de que el ser humano tiene la capacidad de conocer con rigor científico qué pasa después de la muerte, y eso es una gran mentira", expresa.
Sobre la figura de Don Bosco, Luis Santamaría encontró en sus investigaciones que el fundador de los salesianos se había pronunciado contra el espiritismo a través de hechos, asistiendo a espectáculos de ese tipo para conocerlos de cerca. Su propósito era desenmascarar a los médiums que consideraba fraudulentos, mostrar sus engaños y advertir a la población de los peligros psicológicos, sociales y espirituales de estas prácticas.
Una faceta poco conocida de un santo cuya trayectoria educativa está ligada a miles de antiguos alumnos de colegios salesianos también en Zamora, dejando una huella especial en la Universidad Laboral. Así, con 'La serpiente seductora. Don Bosco y el espiritismo', Santamaría pretende recuperar aquella respuesta del siglo XIX planteando el peligro existente en la actualidad.
Las sectas se abren camino también en Zamora
La conversación con Luis Santamaría dejó espacio también para otra preocupación: la presencia de sectas y prácticas engañosas en Zamora. Y es que la despoblación y el envejecimiento de la población no convierten a la provincia en un territorio ajeno a este problema. Más bien sucede al contrario. El aislamiento puede favorecer la captación y la manipulación. "El atractivo de apartarse del ruido, de las grandes ciudades o del estrés puede ser un factor multiplicador", señala.
Además, el teólogo insiste en que no existe un único perfil de persona vulnerable a las sectas. Puede afectar a cualquier edad y a personas con distintos niveles educativos y socioeconómicos. Tiene que ver más con la situación personal que esté atravesando el individuo: crisis personales, rupturas de pareja y determinadas situaciones familiares pueden aumentar la permeabilidad de los mensajes que mandan las sectas. Y es que cualquier persona puede convertirse en objetivo.
La inquietud más reciente de Santamaría se ha centrado en el aumento de negocios que ofrecen servicios como la biodescodificación o las constelaciones familiares, propuestas que considera pseudoterapias con un posible componente sectario. El zamorano asegura que está elaborando un informe para trasladarlo al Colegio Oficial de Médicos y a las autoridades sanitarias, con el objetivo de alertar sobre unas prácticas que, a su juicio, requieren seguimiento.



