“Yo tengo experiencia en estos temas porque afortunadamente formo o he formado parte de muchas fundaciones a nivel nacional y desde un principio les avisé que las cosas no se estaban haciendo bien”, comenzaba Miguel Ángel Mateos su intervención sobre su dimisión de la Fundación Baltasar Lobo.
Durante siete años, Miguel Ángel Mateos ha formado parte de esta Fundación. Un tiempo al que habría que unirle algún año más, teniendo en cuenta que ya en el proyecto de constitución se le pidió opinión al respecto: “Mi intención durante mi estancia en la Fundación siempre fue dar ideas, proponer iniciativas y ayudar a mejorar, porque tengo experiencia en esto y sé de lo que hablo, pero las personas que la componen poco entienden de cultura y mucho de salvar los muebles políticos. Lo que no puede ser es que la fundación se haya reunido solo en dos ocasiones en los últimos años y para no decidir nada”, seguía explicando a la vez que apostillaba alarmado: “Nos hemos enterado del cambio de sede a través de los medios de comunicación”.
Mateos aseguraba que para él, la idea de un museo no es “el de un lugar para almacenar cosas” sino de un lugar en el que esté la obra de Baltasar Lobo, en este caso, y además “exposiciones itinerantes, talleres de restauración y obras de artistas coetáneos a Lobo”, afirmaba el líder de Adeiza.
Por último, dejaba claro que no se trata de un ataque frontal a la alcaldesa de Zamor: “Que esto no se tome como una crítica política, sino cultural, ni una crítica a Rosa Valdeón, porque no lo es. Es una crítica a los que tuvieron la idea de este Museo Baltasar Lobo y desde el principio lo hicieron mal. Las personas que están ahora del Partido Popular solo tienen la culpa de no tener la valentía de cambiar algo que se está haciendo realmente mal. Por eso, y por el aprecio que le tengo a Baltasar Lobo, no quiero que se me tilde de cómplice de todo lo que se está haciendo mal en esta Fundación y presento mi dimisión irrevocable”. Eso sí, dejaba un mínimo resquicio a volver: “Solo me pensaría una hipotética vuelta siempre y cuando la dirección de la Fundación sufriese un giro radical”, finalizaba.




