El Museo Etnográfico de Castilla y León (MECyL) es ahora más de los ciudadanos que nunca. Si ya, per se, tiende a aglutinar todo lo concerniente a los pueblos y sus gentes, ahora más aún, puesto que son los propios ciudadanos los que han donado multitud de objetos al nuevo Espacio Donación, y supone ya un tercio de la colección del Museo.

Así, esta nueva exposición ha sido inaugurada en la mañana de este martes de la mano de la viceconsejera de Acción Cultural, Mar Sancho, quien ha celebrado la "generosidad de los ciudadanos de Castilla y León", y ha puesto de manifiesto "el reconocimiento que tienen del patrimonio y cómo entienden que es importante su conservación y su preservación hacia el futuro".
Asimismo, quiso felicitar al Museo Etnográfico por "poner en marcha esta iniciativa de este espacio donde cada trimestre se van a renovar algunos de esos objetos donados de manera que se puedan conocer y también de manera que se motive a la ciudadanía a seguir rescatando esos objetos importantes que hay en sus vidas para que formen parte de la vida de todos aquellos que los contemplan, con las historias que también entrañan".
Los visitantes podrán contemplar, durante un trimestre, una heladera manual del siglo XIX, una bicicleta de fabricación española, una pieza cerámica que ha utilizado la propia tierra como molde, un tocado de boda de estilo modernista, un cabezal de chándal de la antigua Unión Soviética y un lavavajillas de los años 60 que marcó un cambio en las tareas domésticas y el tiempo de ocio. El patrimonio inmaterial presenta piezas tan curiosas como carteles, pegatinas, folletos, postales, posavasos, recortables, cromos, recetas de cocina, recordatorios, correspondencia y estampas, todo un conjunto de ephemera de gran valor documental.
El ‘Espacio Donación’ pretende ser un espacio vivo, un lugar dedicado a presentar de manera rotativa patrimonio material, bibliográfico, fotográfico y documental del museo, objetos que han ingresado a través de donaciones, permitiendo al visitante disfrutar de piezas de la colección que no han sido incluidas dentro del discurso expositivo permanente. Estas contribuciones altruistas, realizadas por particulares, familias e instituciones, enriquecen y amplían la colección estable del Museo, preservando la memoria colectiva y compartiendo el patrimonio cultural con la sociedad.

María José Alonso es la responsable de la donación de la heladera del siglo XIX, y destacaba que "cuando había invitaciones en casa se ponía a hacer helado con moras de un moral que tenemos en la casa, y hielo que se picaba". "La labor del donante no es solamente esto sino, por lo menos en mi caso, buscar documentación que yo pueda tener, fotografías relacionadas...", añadía.



