Celebrando su 35º aniversario y con la energía suficiente para afrontar una gira de casi 80 conciertos, OBK llega esta tarde al Teatro Ramos Carrión de Zamora, a partir de las 20:00 horas, para convertir el escenario en una gran fiesta. El grupo de electro-pop y tecno-pop repasará sus grandes éxitos junto a los nuevos temas de su último EP, Vértigo, en un encuentro que unirá a distintas generaciones de seguidores.

El proyecto liderado por Jordi Sánchez, uno de los fundadores de la banda, está inmerso en un momento de intensa actividad tras más de tres décadas de trayectoria y con su nuevo trabajo musical después de 12 años. En esta etapa, el músico reivindica la conexión con el público y la continuidad de un proyecto que, a mayor o menor ritmo, no ha dejado de crecer a pesar de los cambios y del paso del tiempo.
Sánchez ha hablado con este medio sobre el pasado, presente y futuro de OBK, la respuesta del público en esta gira y, como no podía ser de otra forma, algún detalle del concierto de hoy en la ciudad.
Esta es la gira del 35 aniversario, pero con un reciente lanzamiento, el EP Vértigo. Cogiendo prestado su nombre, ¿no te produce vértigo pensar en todo vuestro recorrido en la industria musical?
Sí. La verdad es que se tenía que haber llamado Respeto, porque son muchos conciertos, la verdad es que son casi 80 conciertos los que voy a hacer este año. Vengo de una muy buena racha estos últimos años. Hay un redescubrimiento de mi trabajo, de mi proyecto.
Nunca lo he dejado. La verdad es que llevo 35 años en activo, pero la verdad es que como en toda carrera suele suceder, hay momentos más altos que otros. Y ahora estoy en un momento muy bonito, me siento muy cómodo, muy feliz y muy orgulloso de lo que he conseguido.
¿Cómo está respondiendo vuestro público en estos conciertos?
Hay un buen rollo increíble. Es una sensación de orgullo colectivo lo que hemos conseguido entre todos. Porque siempre he dicho que yo tengo mi parcela de trabajo, pero un grupo no es nada si no tiene un público detrás y si no tiene esas personas que están esperando tus canciones. Ha sido así siempre, no solo con OBK, sino con cualquier artista.
Pero es cierto que OBK no lo ha tenido fácil en este país. Tampoco ha sido difícil, porque la verdad es que tuvimos ese momento con nuestro primer disco que fue arrollador, pero a partir de ahí hemos trabajado demasiado en la sombra para los conocidos que somos popularmente.
Una parte de la industria nos dejó un poco de lado, como en la sombra. Pero eso para mí ha sido un reto, intentar demostrar con cada canción, con cada álbum, que OBK ha estado aquí de una manera muy seria, muy coherente, defendiendo el electropop, el tecnopop, pero sobre todo defendiendo canciones que sean emotivas.
¿Notáis la presencia de nuevas generaciones en los conciertos?
Por supuesto. Artistas como yo que ya somos veteranos, nos damos cuenta de que siguen tus fans del principio, pero ya vienen con sus hijos, que han escuchado tus canciones en casa, y formas parte de esas familias, estás en esas casas. No era tan consciente hasta ahora, que es verdad que vienen muchos adolescentes o pequeñajos que conocen mis canciones.
Pero es lo que decía antes. Yo hago mis canciones y los discos, pero luego es el público el que se encarga de propagar tu obra.
Después de tanto tiempo, ¿qué es lo que te sigue empujando a subir al escenario con energías renovadas?
Los años te dan una experiencia, un bagaje, tienes tablas. Es como en la vida, eso es como cuando eres padre, el primer mes no sabes de qué va. Es cuestión de tener una actitud buena, yo creo que OBK siempre tiene una actitud muy positiva y muy ganadora en ese sentido.
Sí, soy ambicioso, pero de una manera bonita, estoy aquí por y para la música, siempre lo he dicho, soy muy sincero con eso, estoy aquí porque tengo ganas de compartir.
Cuando hago una canción, hago un disco, pongo todo. He tardado 12 años en volver a hacer canciones nuevas, porque durante ese tiempo no es que me haya quedado seco, simplemente es que no tenía nada realmente que contar de verdad, y yo creo que la honestidad es muy importante cuando se habla de música o de creación, creo que es súper importante hacer las cosas de corazón y de verdad.
El electropop y el tecnopop han sido vuestra seña de identidad durante todos estos años, pero también habéis experimentado con otros sonidos...
Sí, claro. Ya en el primer disco se habló mucho de la electrónica, que OBK bebe instrumentalmente de Depeche Mode, todo el mundo lo sabe. Pero realmente, como siempre me gusta decir, una cosa es lo que tú quieres llegar a ser y otra cosa es lo que eres, y soy una persona a la que le gustaba tanto Depeche Mode como canciones de Elton John o George Michael, que no tienen nada que ver con la electrónica.
La gente ya se dio cuenta de que mi manera de ver la música es muy abierta. No me he cortado nunca a la hora de experimentar. Si hay que meter un saxo porque me lo pide el cuerpo, es que sin problema.
Pienso que la verdadera finalidad de la canción es que a mí me haga sentir orgulloso y me haga sentir feliz. Es una cuestión de disfrute personal y luego tener la suerte de poder compartirlo y que a la gente le guste igual que a ti.
Centrándonos ya en Zamora, ¿qué esperas recibir esta tarde en el Ramos Carrión?
Espero que la gente venga con muchas ganas de pasárselo bien, porque es lo que vamos a intentar. Mi grito de guerra es que no sea un concierto, sino una gran fiesta. Como sé que la gente va a venir a verme después de muchos años, quiero que sea una fiesta colectiva. Disfrutar del repaso a estos temas que me han hecho posible tener una carrera tan extensa y disfrutar de los cinco temas nuevos también en directo.
Pero sobre todo es que la gente sé que se lo va a pasar muy bien y yo me voy a entregar al 100%.
¿Cuáles son esas canciones que no van a faltar en el repertorio?
Historias de amor, El cielo no entiende, La princesa de mis sueños, Tú sigue así, Lucifer o Falsa moral. Además de las canciones del nuevo EP, claro.
¿Habíais tocado ya antes en Zamora?
Sí, seguro, lo que pasa es que ya, imagínate, mi cabeza no da para acordarme de algún detalle. Eso sí, no es de las ciudades en las que más he trabajado, pero las ganas son las mismas, lo puedo asegurar.
¿Te queda algún objetivo por cumplir en la música?
Lo importante es dejarse llevar. Ese ha sido mi secreto. Pensaba que no iba a hacer más canciones, que no iba a tener un revival, o tal cantidad de conciertos. Entonces lo mejor es no pensar esas cosas. No, disfruto del día a día. Voy a corto plazo.
Es lo mejor, porque la vida te cambia de un momento a otro, entonces en ese sentido la creación es una cosa que necesito sentir, sentir una pulsión que me haga cambiar de camino o tomar una decisión.
Ahora mismo estoy tranquilo, feliz, disfrutando de la gira y lo que tenga que venir, que venga y a ver cómo lo enfocamos.




