Las obras de rehabilitación del Parador de Zamora han incrementado su alcance tras detectarse durante la ejecución nuevas necesidades relacionadas con la seguridad, la actualización de las instalaciones y la estructura en la parte histórica del edificio. Así lo explicaba ayer el subdelegado del Gobierno, Ángel Blanco, quien aseguró que la inversión prevista se sobrepasaría "con creces".
Cabe recordar que el proyecto contemplaba una inversión en torno a los 11 millones de euros, pero esa cantidad se acabará superando con el objetivo, tal y como expresó el subdelegado, de modernizar íntegramente el Parador sin perder su valor patrimonial.
Las intervenciones que se llevan a cabo afectan a toda la estructura: eficiencia energética e iluminación, fachadas, integración con la muralla, la accesibilidad, el confort de las habitaciones o mejoras en el patio, así como la conservación de elementos históricos que contiene el edificio como tapices y otros bienes patrimoniales. Ángel Blanco considera que el resultado supondrá "un antes y un después" para uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad.
El subdelegado aprovechó para hablar de la situación de los 30 trabajadores del Parador afectados por un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) debido a la inactividad por las obras. Aseguró que Paradores está siendo muy sensible con la situación y que existe un acuerdo con los sindicatos sobre las condiciones laborales actuales, señalando que el objetivo es reanudar la actividad en cuanto termine la rehabilitación.
También recordó que la Comisión Territorial de Patrimonio Cultural abordó recientemente ciertos aspectos del proyecto, que incorpora una documentación técnica más amplia de la prevista debido a los nuevos trabajos que se acometerán. A pesar de que esto pueda conllevar nuevos plazos para que se finalice la rehabilitación, Blanco aseguró que estas actuaciones convertirán al Parador en un referente turístico, patrimonial y de confort para sus clientes.




